La foto que empieza a ordenar la carrera presidencial de 2027
La política argentina tiene esas escenas que parecen escritas por un guionista con fiebre y nostalgia universitaria. En plena Feria del Libro, Axel Kicillof presenta De Smith a Keynes rodeado de economistas, periodistas y operadores del clima cultural. Pero el dato que hizo ruido no fue solamente el libro. Fue el panel. Fue el contexto. Fue el regreso de Diego Giacomini al universo simbólico de Axel Kicillof.
Porque no estamos hablando de un economista cualquiera. Giacomini fue socio intelectual de Javier Milei, compañero de secundaria de Kicillof, colega universitario y hombre que conoce desde adentro a dos figuras que hoy representan polos distintos de la Argentina que viene.
Y ahí apareció la frase que detonó el tablero:
“En 2027, ante un balotaje entre Milei y Kicillof, prefiero que gane cualquiera menos Milei”.
Eso ya no es una opinión técnica. Eso es posicionamiento político.
La Feria del Libro como escenario de campaña
La presentación del libro de Kicillof dejó de ser un evento académico en el momento en que empezó a mezclarse con la disputa presidencial futura. El gobernador bonaerense viene acelerando su instalación nacional mientras el gobierno libertario atraviesa desgaste político, tensión social y un clima económico cada vez más áspero.
El panel no fue casual:
- Axel Kicillof.
- Diego Giacomini.
- Alejandro Bercovich.
- Candelaria Botto.
Todos orbitando alrededor de una misma pregunta: qué viene para la economía argentina después del experimento libertario.
Y ahí empieza lo interesante. Porque Giacomini no solamente criticó al Gobierno. Lo hizo usando palabras que pegan fuerte en el electorado liberal desencantado.
“El gobierno más violento de la democracia moderna”
La definición de Giacomini fue quirúrgica y brutal al mismo tiempo:
“Este es el gobierno más violento de la democracia moderna y además antiliberal”.
Que eso lo diga un dirigente kirchnerista era esperable. Que lo diga el ex socio intelectual de Milei cambia completamente la lectura política.
El economista además agregó:
- “Cuando un gobierno es cada vez más violento, la economía va cada vez peor”.
- “El peor daño de este gobierno es el cultural”.
Y ahí aparece el núcleo del conflicto actual: la batalla cultural empieza a fracturarse desde adentro del propio espacio libertario.
Porque hace un año criticar a Milei desde el liberalismo era casi una herejía. Hoy empiezan a aparecer economistas, empresarios y ex aliados que buscan despegarse antes de que el desgaste político los arrastre junto al Gobierno.
Kicillof entendió algo antes que muchos
Mientras gran parte del peronismo todavía discute liderazgos internos, Axel Kicillof empezó a construir otra cosa: una figura presidencial menos encerrada en el kirchnerismo clásico y más orientada a captar decepcionados del mileísmo.
La jugada de sentar a Giacomini en la Feria del Libro tiene varias capas:
- mostrar amplitud;
- legitimar un debate económico fuera de La Cámpora;
- acercarse a sectores liberales desencantados;
- y construir una narrativa de “racionalidad económica” frente al caos político.
No es casualidad que el libro se llame De Smith a Keynes. Hay un mensaje ahí. Una invitación a salir de los extremos y recuperar la idea de Estado, mercado y equilibrio.
En otras palabras: Kicillof empieza a ensayar su versión de “orden”.
La vieja UBA contra la nueva política del espectáculo
Hay algo casi simbólico en esta historia. Kicillof y Giacomini compartieron secundaria, universidad y claustro docente en la UBA. Son hijos de una tradición académica que hoy observa con preocupación el reemplazo del debate técnico por el grito permanente.
La entrevista de Giacomini también dejó entrever eso: una crítica al clima de agresión constante como método político.
Y ahí aparece otra lectura incómoda para el oficialismo:
la figura de Milei empieza a generar más rechazo entre ex aliados que entre opositores históricos.
Porque el enemigo más peligroso para un liderazgo no es el adversario tradicional. Es el desencantado propio.
Comenzó la campaña presidencial
Aunque nadie quiera admitirlo públicamente, la campaña de 2027 ya arrancó.
Y arrancó antes de las legislativas porque:
- Milei necesita sostener centralidad;
- el peronismo necesita reconstruirse;
- y los actores económicos ya empiezan a elegir futuros interlocutores.
La Feria del Libro terminó funcionando como una especie de mini laboratorio político donde se vio algo nuevo:
liberales dialogando con peronistas;
economistas alejándose del mileísmo duro;
y Kicillof intentando salir del molde clásico del kirchnerismo.
Todavía falta muchísimo. En Argentina tres meses equivalen a veinte años políticos. Pero las señales ya están arriba de la mesa.
La pregunta que empieza a circular en voz baja en empresarios, universidades, sindicatos y medios es otra:
¿Estamos viendo el comienzo del “post mileísmo” mientras Milei todavía gobierna?
