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Javier Milei y la promoción del token cripto LIBRA


Milei, LIBRA y las sombras del poder: llamadas, dinero y una investigación que incomoda

En las últimas horas, una investigación publicada por The New York Times volvió a poner en el centro de la escena al presidente argentino Javier Milei, esta vez vinculado a la promoción del token cripto LIBRA, un proyecto que alcanzó una valuación millonaria antes de desplomarse de manera abrupta.

Según el informe, durante la noche del lanzamiento del activo digital —ocurrido en febrero de 2025— Milei habría mantenido al menos siete llamadas telefónicas con el operador cripto Mauricio Novelli, señalado como uno de los principales promotores del token.

Un ascenso meteórico… y una caída brutal

El token LIBRA experimentó un crecimiento explosivo en cuestión de horas, alcanzando una capitalización de mercado cercana a los 4.600 millones de dólares. Sin embargo, ese mismo impulso inicial terminó en un derrumbe de aproximadamente el 90%, dejando a miles de inversores atrapados.

Los números son elocuentes: más de 114.000 billeteras registraron pérdidas tras el colapso, mientras que ocho wallets vinculadas al proyecto habrían retirado unos 107 millones de dólares antes de la caída, según datos de análisis blockchain citados en la investigación.

La trama detrás: pagos, chats y vínculos

El punto más delicado surge del análisis forense del teléfono de Novelli. Allí, los investigadores habrían encontrado:

  • Un borrador de acuerdo por 5 millones de dólares vinculado a una posible promoción presidencial.
  • Registros de pagos mensuales hacia Milei desde 2021, que se habrían incrementado tras su llegada al poder.
  • Mensajes de WhatsApp que mencionarían transferencias dirigidas a su hermana, Karina Milei.

Además, una comisión del Congreso concluyó que el presidente brindó una “colaboración esencial” para el desarrollo del proyecto, una frase que, en términos políticos, pesa más de lo que parece.

El giro político: investigación disuelta

En medio del escándalo, el Gobierno decidió disolver la unidad investigadora que analizaba el caso, lo que generó críticas tanto desde la oposición como desde sectores del propio ecosistema financiero.

La decisión abrió una pregunta incómoda: ¿se trató de una medida administrativa más o de un intento de apagar el incendio antes de que se convierta en causa judicial de mayor escala?

Milei se defiende

Desde la Casa Rosada, Milei negó cualquier tipo de irregularidad y rechazó las acusaciones. Su entorno sostiene que el presidente no tuvo participación directa en la operatoria financiera del token y que su rol se limitó a la difusión de un proyecto tecnológico.

Sin embargo, el hecho de que haya sido nombrado como “persona de interés” por investigadores federales mantiene el caso abierto y bajo seguimiento.

El fondo del asunto: política, criptomonedas y confianza

Este episodio vuelve a exponer una tensión cada vez más visible: la relación entre figuras políticas y el mundo cripto, un terreno donde la regulación todavía corre detrás de la innovación.

Cuando un presidente promociona —directa o indirectamente— un activo financiero de alto riesgo, el impacto no es menor. No se trata solo de un tuit o de una opinión: se trata de confianza pública, de poder simbólico y de miles de personas que toman decisiones económicas basadas en esa palabra.

Y acá aparece la pregunta de fondo, la que nadie quiere responder del todo:
¿Dónde termina la libertad individual para invertir… y dónde empieza la responsabilidad institucional de quien gobierna?

Porque en Argentina, cuando la guita se evapora, las teorías sobran… pero los responsables casi nunca aparecen.