Obra Pluvial 4

La Ciudad anunció obras pluviales en Palermo

¿Alcanza con 200 metros? Volvió la discusión sobre la escala real de las mejoras

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires anunció un nuevo paquete de obras hidráulicas y pluviales en distintos barrios porteños con el objetivo de mejorar el drenaje urbano y reducir anegamientos durante tormentas intensas. Entre las intervenciones informadas apareció Palermo, donde se realizó una readecuación de la red sobre la calle Zapata, entre Dorrego y Concepción Arenal, incorporando 200 metros de conductos y nueve sumideros nuevos.

La obra fue presentada oficialmente como una mejora para 4.300 vecinos del barrio. Sin embargo, el anuncio volvió a abrir un debate que hace tiempo sobrevuela la Ciudad: ¿intervenciones de esta escala pueden considerarse verdaderamente “grandes obras” urbanas?

Desde el Ministerio de Espacio Público sostuvieron que el plan completo contempla más de 15 intervenciones hidráulicas, con más de 5 kilómetros de nuevos conductos en toda la Ciudad y beneficios directos para más de 50 mil vecinos.

El ministro Ignacio Baistrocchi defendió el enfoque técnico del programa y aseguró que “estas obras no siempre se ven” pero son fundamentales para mejorar el funcionamiento del sistema pluvial ante lluvias cada vez más intensas.

Según el Gobierno porteño, las intervenciones se definen mediante un “mapa de calor” que cruza reclamos vecinales con inspecciones técnicas para detectar puntos críticos de acumulación de agua. A partir de ese diagnóstico se realizan ampliaciones, reparaciones o readecuaciones específicas de la red hidráulica.

Pero en Palermo, donde históricamente las tormentas fuertes generan problemas en distintos cruces y zonas cercanas a vías ferroviarias o avenidas importantes, algunos vecinos plantearon dudas sobre el alcance real de este tipo de trabajos.

La principal crítica no apunta necesariamente a la utilidad técnica de los 200 metros de conducto —ya que una intervención puntual puede aliviar un cuello de botella hidráulico importante— sino al modo en que estas obras son comunicadas públicamente.

“Parece que cada pedazo de caño ahora se anuncia como si fuera una megaobra”, comentó un comerciante de la zona de Colegiales y Palermo Hollywood, donde las lluvias intensas suelen afectar circulación y estacionamientos.

El Gobierno porteño recordó además que las obras menores forman parte de un plan hidráulico más amplio que ya ejecutó más de 83 kilómetros de infraestructura en distintas cuencas críticas de la Ciudad, incluyendo Maldonado, Vega, Cildañez y Medrano.

En paralelo, continúan trabajos de mayor escala en otros puntos de Palermo, como la readecuación en la intersección de Dorrego, Figueroa Alcorta y Del Libertador, donde se prevé incorporar 1.200 metros de nuevos conductos.

Mientras tanto, cada nueva lluvia fuerte seguirá funcionando como la verdadera auditoría pública de estas obras invisibles que corren bajo el asfalto porteño.

Como contracara del discurso oficial, vecinos ponen como ejemplo la esquina de Arévalo y Nicaragua, en pleno Palermo Hollywood, donde el agua sigue acumulándose cada vez que llueve fuerte. Para muchos frentistas, el problema no pasa por la falta de obras, sino por obras mal ejecutadas, mal calculadas o insuficientes para una zona que creció urbanísticamente mucho más rápido que su infraestructura hidráulica.