La política se roba $20.000 millones con la suspensión de las PASO
Tras aprobarse la suspensión de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), la política porteña consuma un saqueo monumental de $20.000 millones a los vecinos de la Ciudad. La decisión, disfrazada de ahorro fiscal, no es más que un nuevo atropello contra la democracia y la participación ciudadana.
La medida, aprobada con 55 votos a favor y solo tres en contra, fue seguida de cerca por el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, desde Asunción del Paraguay. El mandatario, lejos de la Ciudad que gobierna, celebró la eliminación de un mecanismo electoral que daba a la gente el derecho a elegir sus candidatos.
Elecciones a dedo y a espaldas del pueblo
Clara Muzzio, vicejefa de Gobierno y presidenta de la Legislatura, salió a justificar el robo en sus redes sociales, afirmando que la suspensión de las PASO permitirá un supuesto ahorro de $20.000 millones. Lo que no dice es que esa plata seguirá en manos de la casta política, que ahora manejará las candidaturas a su antojo, sin intervención de los votantes.
«No es que los porteños nos vamos a ahorrar ese dinero, sino que ahora ese dinero queda de libre disponibilidad para la política y eso es finalmente lo que va a suceder», comentó indignado un vecino en la calle. «Los políticos son chorros y mugrientos», opinó otra vecina con bronca.
La medida recibió el respaldo del PRO, Unión por la Patria, La Libertad Avanza y la UCR, consolidando un pacto entre delincuentes de la política para perpetuar el control de las listas. Solo los tres diputados del Frente de Izquierda votaron en contra, denunciando el fraude a los porteños. «Suspenden las PASO por conveniencia política, dejando en claro que las reglas electorales ahora son a la carta, y eso es grave», expresó Gabriel Solano, del Partido Obrero.
Un robo electoral con fecha confirmada
Con la eliminación de las PASO, la política ya fijó la fecha para seguir con su farsa. Clara Muzzio anunció que las elecciones legislativas en la Ciudad se llevarán a cabo el 18 de mayo, dejando en evidencia que el calendario electoral está diseñado para beneficiar a quienes ya están en el poder.
La política porteña, en lugar de garantizar la participación democrática, ha decidido blindarse y quitarle a la gente el derecho a decidir. Mientras tanto, los $20.000 millones que supuestamente se ahorran no volverán a los bolsillos de los vecinos, sino que quedarán en manos de los mismos que se reparten el poder.
¿Se trata realmente de un ahorro o de un nuevo saqueo a la voluntad popular? La respuesta, como siempre, la darán los ciudadanos, aunque esta vez sin poder votar en una instancia clave.
