Torre Le Parc

Le Parc: la torre de lujo que transformó el cielo de Palermo


Entre la visión de Mario Roberto Álvarez y la elegancia de sus residentes famosos, Le Parc sigue marcando la cumbre del buen vivir en Buenos Aires.


Una torre, un barrio, una época.
En el corazón de Palermo, donde convergen las calles Oro, Cerviño, Godoy Cruz y Demaría, se alza la majestuosa Torre Le Parc, un emblema de lujo, privacidad y arquitectura racionalista que sigue dominando el perfil urbano porteño desde su inauguración en 1996. Fue diseñada por el legendario arquitecto Mario Roberto Álvarez, y se convirtió rápidamente en uno de los desarrollos residenciales más exclusivos de Buenos Aires.


Mario Roberto Álvarez, el visionario racionalista

Mario Roberto Álvarez, autor de obras icónicas como el Teatro General San Martín, la Bolsa de Comercio y el edificio SOMISA, plasmó en Le Parc su estilo claro, funcional y racionalista. Graduado con medalla de oro en la Facultad de Arquitectura de la UBA, Álvarez propuso construir una única torre en medio de una manzana parquizada en vez de múltiples edificios. Y el desarrollista Moise Khafif, otro adelantado, aceptó el desafío. El resultado fue una torre de 158 metros de altura, que durante años fue la más alta del país.


Arquitectura que toca el cielo

Con 51 pisos, dúplex de 700 m², un helipuerto y una batería de amenities dignos de un hotel cinco estrellas, Le Parc redefinió el concepto de propiedad horizontal. “En cualquier otro edificio, el cuarto piso es eso: un cuarto piso. En Le Parc, es el primero”, decía Roberto Tizado, presidente de la firma inmobiliaria que comercializó el desarrollo. La torre fue pensada para ofrecer privacidad absoluta, con un retiro de 60 metros del edificio más cercano y acceso controlado las 24 horas.

Los semipisos se extienden hasta el piso 43, mientras que los dúplex —únicos en su tipo en la ciudad— coronan la torre entre los pisos 44 y 47, con vistas panorámicas 360° que en días claros permiten ver el Delta y la costa uruguaya. La sensación de dominio sobre Buenos Aires es total. Desde sus alturas, la ciudad se despliega como una maqueta, un mapa vivo donde las luces del puerto, los parques y el Río de la Plata dibujan postales cambiantes según la hora del día.


Tecnología, seguridad y confort: el tríptico de la vida Le Parc

Conserjería permanente, sistemas de seguridad inteligentes, piscinas climatizadas, canchas deportivas, gimnasio, SUM para 400 personas, y un diseño que prioriza la luz, el silencio y el confort, Le Parc no solo fue pionera, sino que sentó las bases para los nuevos desarrollos de lujo en la zona. La torre marcó un antes y un después en Palermo, dando origen a una transformación urbanística que cambió el barrio.


Vecinos de alto perfil

A lo largo de los años, la torre ha alojado a personalidades del espectáculo, la política y los negocios. Marcelo Tinelli, conductor y empresario, es uno de sus residentes más reconocidos. Su piso de más de 500 m² incluye seis dormitorios, seis baños y ventanales inmensos que ofrecen una postal continua de Buenos Aires. Pampita Ardohain, modelo y conductora, también vivió allí, en un tríplex con cocina de vanguardia y vista al bosque. Se han mencionado además nombres como Palito Ortega y Mauro Viale como vecinos ilustres, completando un firmamento de celebridades en la cima.


¿Un edificio o una obra de arte?

Le Parc no solo es una torre: es una declaración de principios arquitectónicos. Es la reafirmación de que la funcionalidad y el buen gusto pueden convivir en armonía. “Es como vivir en el mejor edificio de Nueva York, pero en Buenos Aires”, dijo un residente. Su ubicación estratégica, a pasos de centros culturales, zonas comerciales y principales vías de acceso, refuerza la sensación de habitar un universo aparte dentro de la ciudad.


Un legado irrepetible

Pocos proyectos han logrado mantenerse vigentes, exclusivos y admirados con el paso de las décadas. Le Parc lo hizo. Y probablemente lo siga haciendo. Como dijo Tizado, “no hay, ni habrá, algo igual”. Porque no solo se trata de ladrillos, cemento y cristal. Se trata de una visión. De una forma de vivir que une intimidad, belleza y altura, tanto física como simbólica.