Procastinar la artrosis.

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Se ha puesto de moda el concepto de procastinar. Se define de ese modo a la práctica de postergar sistemáticamente algo para más adelante. Más allá de que se le suele asignar un perfume negativo, cuando se trata de expulsar hacia el futuro una dolencia es una gran noticia.



Para su normal funcionamiento es el cartílago (compuesto mayormente por colágeno tipo 2) el que actúa como amortiguador, disminuyendo las presiones por el peso a las superficies articulares. Permite un desplazamiento sin fricción a las superficies articulares.

La artrosis es una enfermedad reumática crónica y degenerativa que produce dolor y conlleva a la destrucción de las estructuras articulares y sus componentes. Por sus características, un mayor conocimiento de ella y los síntimas asociados mejoran su control y prevención.
La artrosis se considera una enfermedad mecánica, el dolor aparece cuando se pone a funcionar la articulación que, cuando entra en reposo, deja de doler casi siempre. Puede aparecer en personas jóvenes, su progreso es lento y produce daño y debilitamiento en el cartílago.

Movimiento joven, más allá de la edad.

Si el cartílago se mantiene en buen estado, la función de la articulación no presenta alteraciones. Ante su carencia, las articulaciones más frecuentemente afectadas son los dedos de las manos y pies, hombros, rodillas, la cadera y las columnas lumbar y cervical.
El colágeno tipo II es el material constructivo del cartílago articular. Además de la piel, donde encontramos colágeno tipo I, tenemos colágeno en los huesos, ligamentos, cartílago, matriz extra celular. Todos se desgastan por la degradación del colágeno.
El colágeno de tipo II es el específico que se encuentra en de la estructura del cartílago de los huesos y articulaciones de todo el cuerpo. Su función es brindar resistencia a la tracción y a la compresión, dada la permanente fricción y exigencia de movilidad que estas articulaciones sufren durante todo el día. Todos los movimientos del cuerpo suponen el uso de éstas, por eso, si el colágeno no cumple su función correctamente, por pérdida, desgaste o inflamaciones, estos movimientos comienzan a limitarse, se vuelven dolorosos, pudiendo producir daños irreparables.
En muchas enfermedades como la artrosis, el colágeno tipo II se daña y deteriora. En estos casos, la incorporación de colágeno tipo II es fundamental para suplir la carencia del mismo y evitar muchos de los inconvenientes asociados. Su presencia devuelve a la articulación su flexibilidad, mejora la inflamación y la respuesta autoinmune, devolviéndole su salud y funcionalidad.

Por Gustavo Frutos, farmacéutico, director técnico del Laboratorio Dr. Madaus, Curflex (www.curflex.com.ar).

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