Apagón masivo: el precio de la desregulación y el negocio de la estafa
En la madrugada de hoy, miles de familias en la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense despertaron en la oscuridad. Un apagón masivo dejó sin suministro eléctrico a barrios enteros, interrumpiendo el transporte público, afectando comercios y generando caos en las calles. El episodio, que se suma a una larga lista de cortes de luz en pleno verano, vuelve a poner sobre la mesa la pregunta: ¿qué pasa cuando se deja a las empresas privadas operar sin control ni regulación?
La compañía Edesur informó que la interrupción del servicio se debió a una «falla en dos líneas de alta tensión» que afectó varias subestaciones. Mientras tanto, el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE), encargado de fiscalizar a las empresas, brillaba por su ausencia: su página web colapsó y no hubo comunicados oficiales. Sin embargo, en redes sociales, miles de usuarios manifestaron su enojo ante la falta de respuestas.
El modelo Milei: un cheque en blanco para las empresas
El gobierno de Javier Milei propone una Argentina donde las empresas hagan lo que quieran, sin controles ni regulaciones. Su idea de «libre mercado» se traduce en lo que los argentinos ya conocemos demasiado bien: servicios pésimos, tarifas dolarizadas y empresas que se llenan los bolsillos sin invertir un centavo en infraestructura. La analogía es simple: es como firmar una hipoteca sin saber la tasa de interés ni el plazo de pago. Un contrato en blanco donde las reglas las pone siempre el que cobra y nunca el que paga.
El apagón masivo es apenas una postal del país que nos quieren imponer. Mientras Edesur recauda millones con tarifas que aumentan sin control, el Estado se retira de su rol de fiscalizador y deja a los ciudadanos a la deriva. La historia ya la vimos: empresas que maximizan ganancias, políticos que miran para otro lado y un pueblo que paga las consecuencias.
Macri, Jorge Macri y la herencia del vaciamiento
Si bien Milei es el abanderado del desguace estatal, no es el único responsable de este desastre. Durante la gestión de Mauricio Macri, el negocio de las energéticas estuvo en manos de sus amigos y socios. Se les permitieron aumentos descontrolados sin garantizar inversiones, dejando un sistema obsoleto y colapsado.
Jorge Macri, hoy a cargo de la Ciudad, sigue la misma línea: su gobierno no presiona a las compañías para que den respuestas ni toma medidas para garantizar servicios básicos. Mientras el apagón paralizaba la Ciudad, su gestión brillaba por su inacción. Los semáforos apagados causaban caos vehicular y ni siquiera hubo un operativo de emergencia coordinado.
Las consecuencias de una política de abandono
El corte de luz afectó a miles de vecinos de Almagro, Balvanera, Parque Patricios, La Boca, Villa Crespo y varias localidades del Conurbano. Comercios que perdieron mercadería, hospitales que tuvieron que recurrir a generadores y pasajeros varados en las estaciones de subte y trenes son solo algunas de las postales de una crisis que se repite cada verano.
Mientras el Gobierno repite su discurso de «no intervenir en el mercado», la realidad golpea: las empresas energéticas hacen lo que quieren, facturan sin control y dejan a los argentinos sin luz. Y cuando la bronca explota, la respuesta es el silencio.
¿Hasta cuándo vamos a tolerar que nos vendan el verso de la «libertad de mercado» mientras las corporaciones nos dejan sin servicios básicos? El apagón de hoy es solo una muestra de lo que nos espera si seguimos entregando el país a los negociados de siempre. La pregunta es: ¿vamos a seguir firmando contratos en blanco?
