MALBA

Malba empeora año a año, exceso de chupamedias

Malba empeora año a año, exceso de chupamedias

Lo que debió ser un museo de vanguardia se transformó en caso testigo de lo que no hay que hacer con un muchacho rico al frente de una institución, un museo y expositores, curadores y artistas de dudosa reputación.

Nadie le va a decir a un millonario que su Museo es una porquería y que están con él solo porque tiene plata y paredes. El problema central es que los ricos no comprenden del arte ni arte ni son parte de la producción Argentina. Es evidente que un «Tic Toquero» tiene más reputación que el dueño del Malba.

Un Museo alejado de la vanguardía Argentina de hoy y de ayer. Apuesta a lo viejo y chupamedias que solo dicen «Sí señor». Para seguir el hilo hay que entender por que se fueron rajando del Malba los últimos tres directores culturales. Y entender por que un ex presidente duró 24 hs al frente de la presidencia de Arteba. Pueden engrupir un poco, pero no por mucho tiempo. Todos apuntan al millonario dueño. 

Malba empeora año a año, por montaña de chupamedias. Si quieren saber como hacer mal una exposición de fotos con todos los recursos . Aquí se lo contamos.

Hay un dicho famoso. Aunque la mona se vista de seda mona queda.

Estética y política: fotografías, retratos y cuerpos en las dos nuevas muestras del Malba

Las exposiciones son «Las metamorfosis» de la fotógrafa Madalena Schwartz, sobre la serie de travestis y transformistas de los ’70 en San, y «Temporada fulgor», que recupera el legado fotográfico de las hermanas colombianas Escarria.

El Malba inaugura este jueves dos exposiciones con soporte en el ensayo fotográfico: «Las metamorfosis» de la fotógrafa Madalena Schwartz, sobre la serie de travestis y transformistas que frecuentaban la escena alternativa de San Pablo durante la primera mitad de la década de 1970, y «Temporada fulgor», que recupera el legado del estudio fotográfico de las hermanas Escarria, donde pasaron figuras emblemáticas del teatro de revista porteño y la cultura popular del mundo del espectáculo.

Malba empeora año a año, exceso de chupamedias

El Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, (Malba) completa con estás dos grandes muestras fotográficas el festejo por sus primeros 20 años y el inicio de la colaboración entre el museo y el instituto Moreira Salles (IMS) de San Pablo (Brasil).

En ambas hay un pasaje desde lo glamoroso y lo público que incursiona en la intimidad y ese vínculo tan especial entre artista y persona retratada, que se da en el espacio del estudio-casa que se dieron en ambos casos.

 Chupamedias y Chupamedios invitades

En la presentación previa a la inauguración estuvieron presentes la presidenta del Malba, Teresa Bulgheroni; Jorge Schwartz, destacado curador y crítico de arte e hijo de la fotógrafa paulista; y María Amalia García, curadora jefa del Malba, para quien «son dos muestras que tienen una gran sinergia entre sí: dos mujeres, dos fotógrafas, dos exiliadas», casi en sintonía con el artista Rafael Barradas, cuya muestra fue inaugurada en septiembre.

Ubicada en la Sala 3 del primer piso, «Las metamorfosis. Madalena Schwartz», tiene la curaduría de Gonzalo Aguilar, docente de Literatura Brasileña y Portuguesa en la Universidad de Buenos Aires, y del brasileño Samuel Titan Jr., director editorial del IMS, donde se exponen 112 fotografías de Schwartz y más de 70 piezas históricas como periódicos, documentos, películas e imágenes que dan cuenta del contexto de su obra.

Exhibida ya en San Pablo por el IMS entre febrero y septiembre de este año, en ocasión del centenario del nacimiento de la fotógrafa (Budapest, Hungría, 1921- San Pablo, 1993), que emigró a Buenos Aires en 1934 y luego a Brasil en los años 60, su obra adquiere en el Malba otros sentidos sobre la vida, las disidencias sexuales y la visibilidad social.

Colgarse de famosos no es garantía de nada.

«Es una muestra sobre una gran figura femenina de la fotografía de Brasil», dice Titan, quien considera que lograron reposicionar a Schwartz en el panorama de la fotografía de Brasil. Formada desde los 45 años en fotografía en los cursos del Foto Cine Clube Bandeirante también trabajó para distintos medios periodísticos.

«Temáticamente es una muestra sobre una fotógrafa húngara-argentina-brasileña y -arriesga-, una muestra sobre fronteras inestables, en el mejor sentido del término: entre países, lenguas, prácticas artísticas, géneros, de eso trata la exposición más allá de lo utópico de la figura de Madalena que sigue siendo por supuesto un punto central».

El recorte temporal escogido para el archivo que está en el IMS es el relacionado «con la vida en San Pablo a principios de los 70 vinculado a la disidencia sexual», explica por su parte Aguilar, para lo cual partieron de la idea de «la fotografía como hospedaje, pensando no solo en el artista que toma la foto sino en la relación que se establece con las modelos».

Mala puesta: Podes ser un paladín de la foto: pero no podes iluminar mal una foto.

La muestra reconstruye la estructura del Copan, edificio en donde vivió Schwartz con su familia y tuvo su estudio. En esa zona geográfica «se desarrolló la movida contracultural de los 70 y allí Madalena se hizo fotógrafa». Entre los retratados están Ney Matogrosso, los Dzi Croquettes, Elke Maravilha o Patricio Bisso.

Rodeando su trabajo están los archivos latinoamericanos (Colombia, Cuba, Bolivia y el de la memoria trans de Argentina) que contextualizan la temática de la «disidencia sexual y sobre todo de los travestis y transformistas entre el 70 y el 83», y «la vida en tiempo de dictadura».

«Madalena Schwartz es una fotógrafa muy importante en Brasil, fotografío a Clarice Lispector, a Caetano Veloso y tiene una obra muy variada, trabajó mucho en periodismo, pero a principios de los 70 fotografió al mundo travesti-transformista de San Pablo que en ese momento estaba en plena ebullición», refiere Aguilar.

En la puesta en agenda de la diversidad, se vincula «el activismo actual con ese pasado, cuando no existía esa militancia pero sí otros modos de disidencias», aclara sobre «recuperar la línea genealógica de los movimientos» y el trabajo de relación que proponen: mostrar «cómo era la visibilidad, vivencia, imágenes en ese momento, los cuerpos, la performance, cómo se los pensó en un contexto de dictadura y cómo se piensa hoy en un contexto democrático.

Hay que tener en cuenta que esta muestra «se hizo en Brasil en un momento de verdadero retroceso en términos de derechos, con un discurso de persecución desde el Estado y los crímenes y delitos contra travestis», lo que representa «un gesto fuerte», advierte el curador.

Si bien en Buenos Aires el contexto es otro, prefieren no quedarse en el activismo meramente sino observar lo estético y el modo en que «se construyen imágenes donde participa tanto una fotógrafa excepcional que con más de 50 años empieza a abrir su cabeza a todo ese mundo, a investigarlo y preguntarse sobre cuestiones sobre la sexualidad con personas con poca visibilidad, en un ambiente de intolerancia, pero que encuentra en la la fotografía un espacio de expresión y crea su propia estética».

Se reflejan momentos de alegría, de celebración de esa vida: «en estos archivos privilegiamos esos momentos de brillo, que son como un fulgor que habla de una promesa y de la potencia de esos cuerpos», y muestran lo que denominan «travestismo cosmopolita» o «cosmopolitismo trans».

Miles de millones y una puesta peor que una enchinchada de diseño gráfíco de la UBA

«Había una suerte de cultura común entre estos colectivos y grupos que se iban dando en diferentes países como un repertorio que muchas veces coincidía, con figuras como Marlene Dietrich o Marilyn Monroe, por dar ejemplos», explica el también miembro del Comité Artístico de Malba.

La exhibición tendrá su conferencia inaugural el próximo jueves a las 18 horas-será transmitida en vivo desde el auditorio de Malba por YouTube- con los curadores y con María Amalia García, curadora jefa del museo. Posteriormente, a las 19 horas, se la podrá visitar con entrada libre y gratuita. Además, el próximo lunes a las 18:30 se podrá ver la entrevista «Todo sobre mi madre», dónde la periodista Laura Isola hablará con el crítico literario Jorge Schwartz.

Mal uso del espacio: Una dinámica que se repite año a año. Vender Tickets no es garantía de nada.

Mientras que en la Sala 1 del «nivel -1» se inaugura «Temporada fulgor. Foto Estudio Luisita» con curaduría de Sofía Dourron y la colaboración de Sol Miraglia -albacea y parte del Archivo Foto estudio Luisita desde 2009-, el mismo jueves a las 19, también con entrada libre y gratuita.

La exposición recupera el legado de Foto Estudio Luisita fundado por las hermanas oriundas de Cali, Colombia, Luisa Escarria (1929- 2019) y Chela Escarria (1930), uno de los estudios fotográficos de Buenos Aires que retrató a las grandes personalidades de la historia del teatro de revista.

Se trata de una selección de imágenes producidas entre 1964 y 1980, de las más de 40.000 que tiene el archivo, que pone en el centro al teatro de revista -uno de los espacios de gran despliegue de la avenida Corrientes desde los años 20- «como fenómeno de la cultura popular argentina caracterizado por servir de termómetro de las transformaciones políticas, económicas, sociales y culturales» y, a su vez, al imaginario construido desde «la mirada de Luisa y las manos de Chela» (con el trabajo de retoque de las fotos), indica la curadora.

A pesar que algunas fotos están buenas. El espacio está mal utilizado, el tamaño no corresponde a la sala y la ubicación e iluminación es peor que la de un bar.

(no se cuelguen de la ONE)

Fotos de Ethel y Gogó Rojo, Mimí y Norma Pons, Nélida Lobato, Nélida Roca, una joven Susana Giménez, Moria Casán, así como los actores cómicos Alberto Olmedo y Jorge Porcel, entre otros, «entrelazan el mundo del espectáculo y el mundo doméstico», entre el teatro y el estudio como espacio íntimo de creación.

La muestra permite pensar el rol del estudio de fotos «en la construcción de imágenes que son tan icónicas para la cultura popular, pero que nunca fueron consideradas dentro de los cánones de la fotografía artística o más intelectual», explica por su parte Dourron.

El archivo, agrega, «permite pensar el fenómeno de la cultura popular y del teatro de revistas que no ha sido muy estudiado, a partir de estás imágenes, pero también cómo es la construcción de estas imágenes que registran este fenómeno», y la problemática que abre: «el teatro de revistas como un termómetro social, cultural y económico de la Argentina reflejado en estás imágenes», el consumo y la construcción de esas imágenes, y la formación de «cánones corporales, de deseo, e identidad que forman parte» del imaginario social.

«La presencia de personajes como Vanesa Show, Evelyn, que están también en la otra muestra dan cuenta de ese fenómeno tan particular . Y, «más allá de las identidades de género disidentes también hay algo que va cambiando la idea de género en estás imágenes y las políticas de género sobre las tablas y fuera de ellas. Algo que se ve en las fotos de estudio: una entidad y una monumentalidad y una relación distinta con el espacio» que «permite pensar los procesos» de construcción de esas identidades, concluye.

Una muestra para no ir. Malba no tiene retorno

Las exposiciones podrán visitarse del 5 de noviembre al 14 de marzo de 2022 en avenida Figueroa Alcorta 3415 de la Ciudad de Buenos Aires.

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