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Museo en Adrogué de Los Tres Chiflados

Los Tres Chiflados

Único en Iberoamérica, un museo en Adrogué homenajea a Los Tres Chiflados

Los Tres Chiflados, también conocidos como «The Three Stooges» en inglés, fueron un famoso grupo cómico formado por Moe Howard, su hermano Curly Howard y Larry Fine. A lo largo de los años, hubo varios miembros que se unieron al grupo, pero Moe, Larry y Curly son los más conocidos.

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Antecedentes Actorales:

Moe Howard (Moses Harry Horowitz): Nacido el 19 de junio de 1897, Moe fue el líder del grupo. Antes de Los Tres Chiflados, trabajó en el mundo del vodevil con su hermano Curly y Larry Fine. Moe era conocido por su actitud autoritaria y sus característicos golpes a sus compañeros.


Curly Howard (Jerome Lester Horowitz): Nació el 22 de octubre de 1903. Curly era el comediante del grupo, conocido por su peculiar forma de hablar y su calva cabeza. Antes de unirse a Los Tres Chiflados, también trabajó en el vodevil y en actuaciones cómicas.

Larry Fine (Louis Feinberg): Nació el 5 de octubre de 1902. Larry, el «tercero» de Los Tres Chiflados, también tenía experiencia en el vodevil antes de unirse al grupo. A menudo interpretaba el papel del tonto ingenuo del trío.

Estrellato de Los Tres Chiflados:

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El grupo Los Tres Chiflados se formó en la década de 1920, inicialmente como «Ted Healy and His Stooges», bajo la dirección de Ted Healy. El grupo original estaba compuesto por Moe, su hermano Curly y Larry. A medida que el tiempo pasó, hubo cambios en la alineación y otros actores se unieron y salieron del grupo.

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En 1934, Los Tres Chiflados se independizaron de Ted Healy y comenzaron a hacer cortometrajes cómicos por su cuenta. A lo largo de los años, hicieron una serie de cortometrajes para Columbia Pictures que se volvieron extremadamente populares. Los cortos eran conocidos por su comedia slapstick, con situaciones cómicas y golpes físicos.

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Curly tuvo que retirarse del grupo en 1946 debido a problemas de salud, y fue reemplazado por su hermano Shemp Howard. Después de la muerte de Curly en 1952, Larry, Moe y Shemp continuaron trabajando juntos. Shemp también falleció en 1955, y Larry, Moe y Larry Fine continuaron actuando como Los Tres Chiflados hasta la muerte de Moe en 1975.

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A pesar de los cambios en la alineación y las tragedias personales, Los Tres Chiflados dejaron un legado duradero en la comedia slapstick y siguen siendo recordados y amados por su humor único. Su trabajo continúa siendo transmitido en la televisión y ha influido en generaciones de comediantes.

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EL MUSEO

Moe, Larry y Curly, los protagonistas de la serie televisiva «Los Tres Chiflados», que con sus caídas graciosas, los tortazos y piquetes de ojos divirtieron a varias generaciones de argentinos a la vez que encarnaban a la clase obrera en lucha por sobrevivir en un mundo aristócrata ostentoso, tienen un museo que los homenajea en Adrogué y es el primero en toda Iberoamérica.

Se trata del «Chifladoseo», ubicado en Segurola 1152, de Adrogué, que contiene más de 2.400 piezas originales de ese trío que, en apenas 18 minutos que duraba cada corto en blanco y negro, lograban sacarle al espectador carcajadas con su humor físico y sus gags llenos de onomatopeyas que buscaban desdramatizar la violencia de los golpes que se daban mutuamente.

«Los Tres Chiflados» lo integraban los actores cómicos estadounidenses Moe Howard y Larry Fine, mientras que el tercer «chiflado» fue interpretado por varios actores a lo largo de 50 años: Shemp Howard, Curly Howard, Joe Besser y Joe DeRita.

Eran tres hombres con distintos cortes de cabello y distintas personalidades. Moe con su flequillo negro corte taza era el serio y mandón del grupo; Larry con sus cabellos ensortijados rodeando su coronilla era el que buscaba mediar; mientras Curly, con su cabeza calva era ingenuo, crédulo y el que siempre se metía en líos, lo que provocaba los «golpes correctivos» de Moe, ya sean coscorrones en la cabeza o piquetes de ojos.

«Los Tres Chiflados significan muchas cosas para mí. Constituyen un loco sinsentido, el incumplimiento de las leyes físicas, el delirio de ver a tres adultos comportarse como si fueran dibujos animados vivientes, ayudados en gran medida por los efectos de sonido», explica a Télam el caricaturista y dibujante Diego Puglisi, de 50 años, oriundo de la localidad de Turdera y creador del Chifladoseo.

Detalla el disfrute del «impacto de un pastel en la cara de un importuno, la carcajada de ver a Moe queriendo golpear la cabeza de Curly, tomar impulso y golpear la de Larry, la satisfacción de sentirse más listo que un trío de inoperantes y tontos plomeros que no pueden evitar enredarse en una maraña de tubos».

Su referencia a los efectos de sonido de la serie no es un dato menor: el uso de un golpe de yunque o de un timbal hacían menos dramático y violento el momento de un golpe en la cabeza o un piquete de ojos, fue un ingenioso recurso que minimizaba la violencia de la situación y provocaba las risas.

«Pero por sobre todas las cosas, Los Tres Chiflados remiten a mi infancia, al volver de la escuela para encender un aparatoso televisor en blanco y negro con estabilizador, arreglar el horizontal y el vertical, y sintonizar el viejo canal 13 para ver a tres comediantes de excepción que supieron llevar magistralmente a los niveles más altos la comedia física y el humor farsesco», dice reviviendo ese disfrute.

A mediados de los ´60 «Los Tres Chiflados» comenzaron a transmitirse en la televisión argentina. Primero lo hicieron por Canal 13 y en décadas posteriores también se pudieron ver los 190 cortos filmados por el trío por Canal 11 y América.

«Me identifiqué de primera mano con su tipo de humor», aclara y precisa que «ya desde el vamos, verlos ya produce un impacto visual. Son tres tipos con cortes de pelos diferentes que te hacen reír con solo verlos. Y bueno, su comedia fue amor a primera vista».

Cuenta Puglisi que la idea de armar el Chifladoseo «surge de mi colección personal, que a través de los años fue creciendo y sentí la necesidad de abrir la colección hacia el público».

«A raíz de la creación del Stoogeum en 2004, que es el primer museo que se creó sobre Los Tres Chiflados en la ciudad estadounidense de Filadelfia, fue que cerró el círculo para concretar el museo en Argentina», explicó Puglisi, creador del primer museo en Iberoamérica sobre el trío de chiflados.

Cuenta que su colección la inició con un objeto: «Cuando adquirí una corbata original que tenía sus caras. Ese objeto fue como el punto de partida».

Hoy el Chifladoseo tiene más de 2.400 objetos coleccionables en español, de los cuales 1.500 están en exhibición estable para que los vecinos y vecinas puedan disfrutarlos. Entre ellos, se encuentran una pila de carpetas con las rutinas cómicas de Los Tres Chiflados, muñecos y figuras, cartas escritas por los actores y hasta guiones originales.

El Chifladoseo fue inaugurado el 10 de abril de 2010 y recuerda que su concreción «llevó varios años y no sólo estuvo implicada mi tarea, ya que también conté con la ayuda de profesionales como carpinteros, restauradores, marqueros y museólogos. Fue una tarea en conjunto».

«Quería mostrar de la mejor forma posible la colección y recrear el universo de Los Tres Chiflados, en el que la mayoría de su legado audiovisual es en blanco y negro. Por eso el mobiliario y muchos detalles del museo son con esos colores y también muchos grises», detalló.

Quien recorre el Chifladoseo se encontrará con largas mesas vidriadas que protegen recortes periodísticos, carpetas y cartas y vitrinas con muñecos, marionetas, juegos, revistas, bustos del trío y gorros con sus imágenes, todo iluminado con una hilera de luces blancas que remedan los spots cinematógraficos.

Las paredes están cubiertas casi en su totalidad por grandes posters y afiches originales de cada corto filmado, en español, inglés y francés.

Los Tres Chiflados discutían y peleaban entre sí, pero al final prevalecía la amistad y la unión para enfrentar las disparatadas vicisitudes que encontraban a su paso, en cada episodio donde supieron representar a la clase obrera, siendo plomeros, pintores, o incluso desempleados en busca de trabajo, mientras la aristocracia vivía de fiesta en fiesta en lujosas mansiones donde el trío irrumpía para ridiculizarlos con sus actos.

Pero el objeto que más emocionará al visitante amante de Los Tres Chiflados será ver a uno de ellos en tamaño real.

Se trata de la estatua de Shemp Howard, quien con su 1,63 metro real y su traje negro parece estar listo para realizar el divertido baile con sus pies con el que pretendía «asustar» a su contrincante previo a la pelea con puños.

«Si estuviera forzado a elegir a uno de Los Tres Chiflados elegiría a Curly y si se hiciera una encuesta sin dudas es el más popular entre los fans; pero en el museo valoro a los 6 Chiflados, porque cada uno aportó su talento y su cuota de humor en distintos períodos de la historia del grupo. Todos fueron valiosos e importantes para el éxito de los Tres Chiflados», remarca el creador del único museo de Los Tres Chiflados en Iberoamérica.

El Chifladoseo forma parte del circuito de edificios históricos y museos que ofrece el municipio de Almirante Brown para estas vacaciones, junto con la «Casa Borges» que conserva la obra del célebre escritor Jorge Luis Borges; el edificio histórico «La Cucaracha», que alberga la memoria histórica del distrito; el castillo «Castelforte», con túneles secretos en pleno centro de Adrogué; la Fundación Soldi y el Museo Manigrasso, entre otros.

«Mucha gente lamentablemente no tiene la posibilidad de viajar (a Filadelfia, donde está el museo Stoogeum sobre el trío) y al abrir la colección al público, que era mi idea inicial, muchos pueden acercarse y conocer sobre la historia de Los Tres Chiflados, su legado y su vida familiar también. Y de esta forma poder interiorizarse sobre el fenómeno mundial que fueron estos cómicos», remarcó Puglisi.

El Chiflodeo no tiene días y horarios regulares de apertura. Las personas interesadas pueden comunicarse telefónicamente 4298-8969 o vía email a info@chifladoseo@gmail.com para coordinar la visita en función de eso.

También ocasionalmente se organizan aperturas mensuales programadas que se anuncian en la página de Facebook del Chifladoseo o en Instagram (@chifladoseo).

«La repercusión por parte de las personas que se acercan al museo es muy linda. Los visitantes se van muy contentos, asombrados. Muchas personas no se esperan lo que van a ver y eso es muy gratificante», concluyó Puglisi.