Performance en el Cineclub Nocturna: una noche para quebrar identidades
En Buenos Aires, ciudad que siempre amó la noche como quien ama un espejo que devuelve demasiadas verdades, el Cineclub Nocturna vuelve a abrir sus puertas para una cita que promete sacudir certezas. El sábado 13 de diciembre, a las 24:00, el auditorio será territorio de Performance (1970), esa criatura híbrida que Donald Cammell y Nicolas Roeg parieron en pleno estallido contracultural británico. Una película que no envejeció: mutó, respiró y volvió a la superficie más queer, más libre, más provocadora que nunca.
La historia es simple si uno la mira desde lejos: un criminal acorralado que se esconde en la casa de un músico recluso, interpretado por un Mick Jagger que hacía su debut actoral encarnando —o directamente siendo— el mito del artista como alquimista del deseo. Pero Performance nunca se trató de su trama. Se trató del roce, del cruce, del choque entre identidades que se derriten como cera bajo una lámpara psicodélica.
En una de las secuencias más comentadas del film, Jagger —disfrazado de gangster, gomina impecable, actitud insolente— hace un lipsync de su propia voz. Canta “sos un pequeño chico leather mariquita” con una mezcla de desafío y juego teatral que, más de medio siglo después, sigue siendo un latigazo estético. La escena vibra como un videoclip antes de que la palabra “videoclip” existiera: electricidad homoerótica, pliegues de deseo, un guiño a la tradición drag que el mainstream de entonces prefería ignorar.
Esa energía, tan corporal y tan incómoda, no fue casual. Donald Cammell, guionista y codirector, reconocía beber de Francis Bacon, ese pintor que transformó la carne en un diagrama emocional. Y la película lleva ese sello: cuerpos desnudos sobre una alfombra roja, torsiones post-orgásmicas, provocación sin alegorías inútiles. Performance es un salto al vacío donde el rock, la psicodelia y la cultura gay de fines de los ‘60 conviven sin pedir permiso.
Su tríptico de placeres —sexo, drogas y rock & roll— se vuelve aquí un laboratorio identitario. Hay ménage-à-trois lésbico, hay drag king adolescente (Michèle Breton con bigotes como un gesto de rebeldía pura), hay juegos de máscaras que invierten, confunden y liberan. No es casual que un crítico del New York Times la definiera como una obra de “omnisexualidad”. La palabra funciona: Performance no elige un territorio del deseo, los toma todos, los mezcla y los hace estallar.
A más de cincuenta años de su estreno, sigue siendo una película maldita y, precisamente por eso, un clásico inevitable. Verla pasada la medianoche en el Cineclub Nocturna no es un plan: es un rito. Un pequeño viaje psicodélico para quienes todavía creen que el cine puede ser una experiencia que te desordena.
Sábado 13 de diciembre, 24:00. Auditorio.
La noche espera. La película también.
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Ficha técnica
Performance (Reino Unido, 1970)
Dirección: Donald Cammell, Nicolas Roeg
Elenco: James Fox, Mick Jagger, Anita Pallenberg, Michèle Breton
Duración: 105 minutos
