Persianas bajas y comercios vacíos: la economía real empieza a mostrar su peor cara en Buenos Aires
La Ciudad de Buenos Aires empieza a mostrar en sus avenidas comerciales una postal que preocupa a comerciantes, vecinos y analistas: locales cerrados, vidrieras vacías y carteles de alquiler que se multiplican en zonas históricamente activas.
El fenómeno no es una percepción aislada. Un relevamiento reciente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) detectó 284 locales comerciales vacíos en los principales corredores de la ciudad durante el primer bimestre de 2026.
La cifra representa un aumento del 38,5% respecto al mismo período de 2025 y un crecimiento del 43,4% frente al relevamiento anterior, correspondiente a noviembre y diciembre del año pasado.
El dato revela un deterioro claro en el comercio urbano.
Las avenidas más afectadas
El estudio identificó los corredores comerciales con mayor cantidad de locales sin actividad:
- Avenida Corrientes: 68 locales vacíos
- Avenida Rivadavia: 63
- Avenida Santa Fe: 58
- Peatonal Florida: 22
- Avenida Córdoba: 15
En términos de crecimiento del problema, los mayores aumentos se registraron en Avenida Avellaneda, donde los locales vacíos subieron 160%, y en Avenida Cabildo, con un incremento del 177,8% respecto al relevamiento anterior.
Se trata de zonas que históricamente funcionaron como motores comerciales de la ciudad.
Caída del consumo
El aumento de locales vacíos está directamente vinculado con la retracción del consumo y el aumento de los costos operativos que enfrentan los comerciantes.
Según un informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas de las pymes cayeron 5,6% interanual en febrero.
En el primer bimestre del año la caída acumulada fue del 5,2% frente al mismo período de 2025.
Si bien febrero mostró una leve mejora mensual del 2,6% respecto de enero, impulsada principalmente por el inicio del ciclo lectivo, el repunte no alcanzó para revertir la tendencia negativa.
El consumo continúa concentrado en bienes esenciales.
Rubros más golpeados
El informe sectorial mostró caídas en seis de los siete rubros relevados.
Los descensos más pronunciados se registraron en:
- Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles: −14,4%
- Perfumería: −10,7%
- Alimentos y bebidas: −8,7%
El único sector con variación positiva fue farmacia, con un crecimiento leve del 0,3%.
El impacto en la vida urbana
Para muchos comerciantes, la combinación entre alquileres elevados, presión impositiva, tarifas y caída del consumo se volvió difícil de sostener.
En numerosos casos, el cierre de un local no responde a un único factor, sino a una acumulación de costos que termina haciendo inviable la continuidad del negocio.
El resultado empieza a notarse en la fisonomía de la ciudad.
Vidrieras apagadas, persianas bajas y locales disponibles durante meses se convierten en una señal visible de un proceso económico más profundo.
La economía que se ve en la calle
Los indicadores macroeconómicos pueden ofrecer lecturas optimistas o pesimistas según el enfoque, pero el comercio minorista suele funcionar como uno de los termómetros más claros de la actividad económica.
Cuando el consumo se retrae, el impacto aparece primero en los pequeños negocios.
Y cuando esos negocios empiezan a desaparecer, la transformación se vuelve visible en cada barrio.
Hoy, en varias de las principales avenidas de Buenos Aires, la economía ya no se discute en los informes técnicos: se observa directamente en las persianas bajas de los comercios.
