Palermo la Pulpería Ña Serapia

Pulpería Ña Serapia cerró sus puertas tras 58 años de tradición Salteña en Palermo

Pulpería Ña Serapia cerró sus puertas tras 58 años de tradición Salteña en Palermo. Las Heras 3357

Estamos muy agradecidos por los saludos y el cariño que recibimos. Las puertas de Ña Serapia se cierran oficialmente el día 03/11.
Gracias infinitas.

Queridos clientes y amigos después de 58 años de acompañarlos tras varias generaciones tenemos que despedirnos ya que Ña Serapia cierra sus puertas. Agradecemos todas las alegrias que hemos compartidos durante este tiempo. Simplemente Gracias.

“Es muy doloroso tener que irse de la que fue mi casa tantos años”, afirma, conmovido, Héctor Yepez. Él llegó a la pulpería Ña Serapia, ubicada en Las Heras 3357, en 1973, diez años después de que abriera sus puertas. Mañana, el restaurante clásico de Palermo se enfrenta a una orden de desalojo, tras varios meses de deuda de alquiler y de servicios, que acumula un total de dos millones de pesos. “La pandemia puso las cosas muy difíciles”, explica Héctor, que es el encargado de la pulpería. Ña Serapia se inauguró en 1963

Palermo: la Pulpería Ña Serapia cerró sus puertas

Palermo: la Pulpería Ña Serapia cerró sus puertas
Palermo: la Pulpería Ña Serapia cerró sus puertas

La tradicional “Pulpería Ña Serapia” del barrio de Palermo, avenida Las Heras 3357, cerró este viernes sus puertas de forma definitiva, luego de casi seis décadas de actividad, donde se volvió un clásico gracias a sus platos de guiso.

Durante la jornada, en las redes sociales del negocio gastronómico manifestaron: “Queridos clientes y amigos, después de 58 años de acompañarlos tras varias generaciones tenemos que despedirnos, ya que Ña Serapia cierra sus puertas. Agradecemos todas las alegrías que hemos compartido durante este tiempo. Simplemente gracias”.

El negocio venía debilitado tras los meses de aislamiento social por la pandemia de Covid-19. “Bajó mucho el trabajo, como todos, estamos haciendo lo posible para sobrevivir. Esperemos que pronto mejore”, dijo en noviembre pasado Héctor Yepez, uno de sus adminsitradores.

Por su ubicación y su carta de comidas, era un clásico para los vecinos y también un sitio concurrido por personalidades del espectáculo y la cultura. Entre ellos, se destaca el paso de Jorge Barreiro, Beatriz Taibo, Raúl Lavie, Joaquín Furriel, Rodrigo de la Serna.

En cuanto a la historia de la pulpería, siempre se emplazó en Palermo. En 1963, Carlos Alvani y Marta Yapur abrieron el negocio en avenida Las Heras 3357, entre Bulnes y Ruggieri. Estaba en torno a la ex penitenciaría, que al poco tiempo fue demolida y convertida en el Parque Las Heras. A la madre de Marta le decían Doña Serapia y en su homenaje bautizaron así a la pulpería.

En 1999 Marta se jubiló y dejó la responsabilidad de administrar el local a los empleados y a Héctor Yepez, el cocinero principal que se había sumado en 1973, oriundo de Tartagal (Salta). Por su lugar de origen era usual que se sirviera cerveza Salta, un clásico de la región.

Pulpería

Una pulpería era, hasta inicios del siglo XX, el establecimiento comercial típico de las distintas regiones de Hispanoamérica, encontrándose ampliamente extendida desde Centroamérica hasta los países del Cono Sur. Su origen data de mediados del siglo XVI y proveía todo lo que entonces era indispensable para la vida cotidiana: comida, bebidas, velas, carbón, remedios y telas, entre otros.

También era el centro social de las clases sociales humildes y medias de la población; allí se reunían los personajes típicos de cada región a conversar y enterarse de las novedades. Las pulperías eran lugares donde se podía tomar bebidas alcohólicas y además se realizaban peleas de gallos, se jugaba a los dados, a los naipes, etc.

Los establecimientos eran una viva expresión de la cultura local, como en el caso rioplatense, en donde solían contar con una o dos guitarras para que los gauchos «guitarreasen» y cantasen; o se organizaron payadas y bailes entre los parroquianos.

La pulpería argentina es la denominación que le cabe de manera exclusiva a la tienda rural más tradicional y añeja registrada geográficamente en territorio argentino, donde cualquier artículo de origen nacional puede ser objeto de venta o decoración y, en tal sentido, nada que quepa en ese rubro desentona. Si bien la pulpería argentina no tiene fecha exacta de inauguración, se estima que existían desde mucho antes del contacto de los españoles con los araucanos, incluso cuando aún no existía comercio alguno o estancia que garantizara la provisión de bebida o alimento.

En 1810 existían en la provincia de Buenos Aires (que por entonces incluía a la ciudad de Buenos Aires) unas 500 pulperías. Testigos de este pasado destacan la Blanqueada en San Antonio de Areco y la pulpería de Cacho en la ciudad de Mercedes.

Aunque ya no son tan numerosas, algunos de estos establecimientos persisten en el barrio de San Telmo y Parque Patricios de la Ciudad de Buenos Aires, donde se pueden encontrar diversas mercaderías y tomarse un trago. Otras pulperías, en cambio, han subsistido transformadas en los denominados “almacenes» y «despensas»,  que son una parte de las clásicas pulperías tradicionales.

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