Semillas: las grandes aliadas de la salud

Por Susana Zurschmitten, autora del libro “Alimentación para sanar” de Editorial Albatros

Las semillas son fuente de gran cantidad de principios nutritivos, esenciales para el desarrollo. Y es lógico que así sea ya que son los óvulos fecundados de las plantas y por lo tanto, depósitos de nutrientes para el crecimiento de la nueva planta.
Gracias a las semillas, podemos asegurar, junto con una alimentación sana y completa, la provisión diaria de minerales que se necesitan. Aportan calorías, aproximadamente 500 a 600 cada 100 gramos, con la ventaja de que sus dosis diarias son mínimas (5 a 15 g de cada una), por lo cual se pueden incluir sin problema incluso en las dietas hipocalóricas. Todas tienen entre 18 y 29% de proteínas, 18 a 20 % de hidratos de carbono y 45 a 60 % de grasas vegetales.
Detengámonos en cada una de ellas y los nutrientes que aportan:
Amapola: aporta una alta cantidad de calcio, superando al sésamo (aproximadamente contiene 1400 mg%). La planta de la amapola es la fuente de la morfina, que bien utilizada presta un gran servicio al arte y la ciencia médica. La semilla no contiene morfina y en cambio, es rica en minerales y antioxidantes, como fósforo, potasio y vitamina E.
Amaranto: es la semilla de la Kiwicha, una especie similar al cereal muy utilizado por los incas. Buena fuente de proteínas, aporta en especial aminoácidos que complementan a las proteínas de los cereales, metionina, cisteína y lisina. Además, contiene calcio, hierro y fósforo.
Calabaza: sus semillas aportan vitamina E, zinc y hierro; como el zinc es importante para el buen funcionamiento de las glándulas sexuales y el páncreas, se la utiliza en casos de desórdenes prostáticos y diabetes. Es utilizada también como antiparasitario: la dosis es de 50 semillas durante 8 días. Al ser ricas en grasas insaturadas, no deben tostarse a más de 60°, razón por la cual es mejor que se sequen al sol o se tuesten ligeramente.
Chía: es una rica fuente de ácidos grasos omega 3 y sumamente eficiente para disminuir el colesterol, los triglicéridos y la glucemia. Mejora el tránsito intestinal y aporta fósforo, zinc, cobre, calcio, manganeso y vitamina E. Por su contenido de antioxidantes, disminuye el riesgo de enfermedades crónicas, mejora la depresión y el estrés, y retarda el envejecimiento.
Girasol: sus semillas son especialmente ricas en vitaminas B, E y minerales: hierro, manganeso, cobre, calcio, ácidos grasos insaturados, especialmente omega 6. Es muy útil en eczemas y psoriasis por contener ceramidas; por su riqueza en manganeso es un complemento necesario en la diabetes.
Lino: esta semilla es un excelente laxante, que actúa sin irritar la mucosa intestinal; por el contrario, es útil en las gastritis por su poder demulcente, o sea que suaviza y desinflama la mucosa. Además, es buena para disminuir el colesterol y es útil en la diabetes, entre otras propiedades.
Sésamo: suma abundante proteínas (18 %), ácidos grasos poliinsaturados omega 6 y lecitina, por lo cual ayuda a disminuir el colesterol, es bueno como tónico del sistema nervioso y mejora la memoria. Contiene calcio, fósforo, magnesio y hierro; vitaminas B1 y B2 y mucílagos, por lo cual es útil para regularizar suavemente el tránsito intestinal.

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