Cerca de un millón de personas resultaron hoy afectadas por un paro total en el servicio de subterráneos y el premetro, dispuesto de forma sorpresiva tras la muerte por electrocución de un operario de la línea H. La medida, anunciada por los metrodelegados y la UTA, causó caos vehicular en la ciudad de Buenos Aires con serias complicaciones en las zonas de Constitución, Retiro y Plaza de Mayo.
El paro de subte demostró que las lineas de colectivos están colapsadas, sin ningún control estatal, su pesimo estado técnico, problemas de falta de aires acondicionado, mal mantenimiento de neumáticos, choferes violentos al volante que no saben frenar con pasajeros y que no frenan en las paradas exacta, estado lamentable de butacas, demuestra que la Ciudad no puede vivir sin que el subte funcione. La irresponsabilidad del sindicalismo de dejar a un millón de personas por la irresponsabilidad de una persona que provocó la muerte un operario provocó la furia de miles y miles de Argentinos. El costo de este paro sorpresivo provocó que miles de personas faltaran al trabajo por el colapso del ya lamentable estado de los colectivos, que no aportaron más unidades ni aportaron más servicios.
Venimos de Longchamps y Lavallol y vamos a Retiro, siempre vamos en tren y subte y tardamos dos horas, ahora llegaremos en tres horas por lo menos», le dijo Palermonline Noticias Roberto Pernia mientras esperaba la línea de colectivo 28 en el barrio de Constitución.
Mariana, que venía desde el barrio de Villa Crespo y se dirigía a Ezeiza, se mostró molesta con la medida. «Tardé tres horas en llegar a la combi que me tenía que llevar, salí a las 7 y son las 10.30; me vuelvo a mi casa, falto al trabajo.»
Las zonas aledañas al microcentro y bocas de trenes se colmaron de personas y corriendo de un lado hacia otro, preguntando a quien se cruzara dónde estaban las paradas de colectivos o cómo llegar a los destinos deseados. El estado se mostró ausente y las nuevas paradas de colectivos que son tan bonitas demstaron que los techos son de vidrio y que funcionan como hornos. Es una evidencia más de la pesima gestión estatal de la Ciudad para cuidar a la gente.
