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El fin de Javier Milei y los narcos: El espejismo se rompió

El espejismo se rompió

En la historia argentina, los gobiernos caen antes de que los echen: se desmoronan primero en el espejo del pueblo. Así empieza a escribirse el epílogo de Javier Milei, un presidente que confundió la furia con el poder y el marketing con la realidad. El relato del “león libertario” se topó con la jaula más dura de todas: la verdad de las encuestas.

Un estudio nacional de Zuban Córdoba & Asociados, realizado entre el 28 de septiembre y el 4 de octubre, marca un antes y un después en la política argentina: seis de cada diez argentinos no creen que “lo peor ya pasó”, y la imagen de Milei se derrumba junto a la fe en su proyecto.
El caso Espert, que ya huele a pólvora y dólares manchados, terminó de manchar el discurso moral del oficialismo. La Libertad Avanza se convirtió, a los ojos de muchos, en la banda de los narcos con motosierra.


“Lo peor ya pasó”: el autoengaño presidencial

Ningún gobierno sobrevive mucho tiempo cuando el pueblo deja de creerle. El optimismo compulsivo de Milei —ese canto de sirena libertario repetido como mantra— se estrelló contra los datos duros:

  • El 65,3% de los argentinos no cree que “lo peor ya pasó”.
  • El 64,7% desaprueba la gestión del Gobierno.
  • La imagen personal del Presidente cae al 36% positivo, con 63% de negativa, el peor registro desde su asunción.

El relato del “shock exitoso” se convirtió en un eco vacío. La sociedad, golpeada por la inflación, los despidos y la pobreza, ya no compra promesas de “motosierra” ni teorías de conspiración.

“Nos mintieron como a chicos”, dijo un vecino de Flores en una de las entrevistas abiertas del estudio. “Nos hablaron de libertad, pero se la dieron a los narcos y a los bancos”.


El “cisne negro” de Espert: la bala que perfora el núcleo duro

El caso de José Luis Espert —acusado de recibir 200.000 dólares en el Morgan Stanley como parte de un arreglo de un millón total con el empresario narco Fred Machado— es más que un escándalo: es un símbolo.
El libertarismo que decía venir a “limpiar la política” terminó embarrado hasta el cuello en el mismo pantano de siempre.

Según la encuesta:

  • El 76,3% de los argentinos considera que el caso Espert daña directamente al gobierno.
  • El 68,6% no cree su defensa.
  • El 62,9% pide su renuncia inmediata.

Zuban Córdoba lo llama “un cisne negro para el oficialismo”, pero en realidad parece un corral entero de aves negras sobrevolando la Casa Rosada. Espert, ese economista televisivo que juraba “vivir del mercado”, terminó cobrando del mismo sistema que decía combatir.

Y Milei, que lo sostuvo en silencio, se convirtió en cómplice político de un narco financiero.


Del “león” al gato mojado

Hay una frase de Nietzsche que Milei solía citar sin entender: “Quien con monstruos lucha debe tener cuidado de no convertirse en uno”.
Hoy, el libertario que prometía dinamitar la casta terminó pareciéndose a ella.
Lo mismo ocurrió con Menem en los 90, con De la Rúa en el 2001 y con Macri en el 2019: el que traiciona al pueblo se seca como una planta sin agua.

El 64,2% de los argentinos no cree los datos del INDEC sobre la baja de la pobreza.
El 64,1% rechaza la afirmación de Milei de que “sacó a 12 millones de personas de la pobreza”.
No hay relato posible que sobreviva a la heladera vacía.

En Palermo, en Constitución o en Salta, los precios son los mismos: la carne es lujo, la nafta es prohibitiva y los sueldos son una ruina. La “recuperación” libertaria existe solo en los PowerPoints del Ministerio de Economía y en los foros de X.


Pesimismo electoral: octubre se tiñe de derrota

La encuesta también midió la expectativa de cara a las legislativas del 26 de octubre.
El resultado fue lapidario:

  • El 56,7% de los argentinos cree que La Libertad Avanza perderá.
  • Solo el 33,1% imagina un triunfo oficialista.

Y lo más significativo: apenas un 12,4% cree que el Gobierno deba “mantener el rumbo”.
El resto pide renuncias, cambios de gabinete o modificaciones profundas en la política económica.
El amor libertario se evaporó en menos de un año.


Narcocapitalismo: la nueva peste argentina

“Los libertarios se vendieron a los narcos.”
La frase suena dura, pero resume el sentimiento de buena parte del país. La Argentina ya vio demasiadas veces este guion: el poder se codea con el delito, el delito financia la política, y el pueblo paga los platos rotos.

La trama Espert-Machado no es un hecho aislado. Detrás, hay una red de lavado financiero y aportes de campaña en dólares que involucra estructuras off-shore, bancos extranjeros y operadores que orbitan entre Miami, Rosario y Nordelta.

En los pasillos judiciales se repite una pregunta:
¿Quién más sabía?
Porque nadie cree que un candidato de Milei reciba dinero del narcotráfico sin que el jefe esté al tanto.


“Los amigos del norte”: la farsa del acuerdo con Estados Unidos

El gobierno intentó tapar el escándalo Espert con un show de política exterior: la supuesta “alianza” con Estados Unidos. Pero el público no compró la entrada.
Según el sondeo:

  • El 62,7% de los argentinos se siente lejano a Donald Trump y al modelo norteamericano.
  • El 64,6% cree que la visita de Milei a EE. UU. no traerá inversiones reales.
  • El 59,7% considera que Argentina no podrá pagar sus deudas en 2026.

Es decir: ni los yanquis lo salvan.

El dólar se disparó, el riesgo país se mantiene alto y el “salvataje financiero” quedó en promesa.
El espejismo de un pacto con Trump fue, apenas, un acting para la tribuna libertaria. Una foto con banderitas, sin sustancia.


La motosierra sin nafta

Hay una metáfora que repite un viejo militante peronista en los cafés de Once:
“Las encuestas son como el aceite del motor: si lo ignorás, se te funde el auto.”
Milei, enceguecido por su ego, eligió seguir pisando el acelerador sin mirar el tablero.
La “motosierra” con la que pretendía cortar el Estado se quedó sin nafta política.

En los barrios, el humor social cambió.
Las marchas se multiplican, los comerciantes no llegan, los jubilados lloran frente al mostrador de la farmacia.
El país se convirtió en una especie de laboratorio de la desesperanza.


De Friedman a Favaloro: el abismo ético

El libertarismo se presentó como una doctrina moral de mercado. Pero detrás de sus fórmulas económicas, se esconde un vacío ético enorme.
Mientras Milton Friedman hablaba de libertad individual como responsabilidad, los libertarios argentinos convirtieron el concepto en impunidad: “hacé lo que quieras, aunque destruyas al otro”.

René Favaloro decía que “sin ética no hay medicina, ni economía, ni patria posible”.
Hoy su frase resuena más que nunca.

El país no se mide solo por el PBI ni por el riesgo país.
Se mide por el pulso moral de su gente.
Y ese pulso está débil.


La caída del relato: cuando los números matan los mitos

Zuban Córdoba, con su tono académico, lo dice sin metáforas:

“El optimismo oficialista se agota. La narrativa del sacrificio productivo y del shock exitoso no convence. Los indicadores de expectativa económica y política marcan tendencia descendente.”

En palabras simples: el pueblo ya no cree.
Ni en el “plan”, ni en el “ajuste”, ni en el “león”.
El presidente, que se creía elegido por los dioses del mercado, hoy enfrenta a la realidad como un actor fuera de libreto.


Entre Sócrates y Discépolo: la hora del juicio

Decía Sócrates que “el poder no corrompe, sino que revela”.
Y Discépolo agregaba, desde su esquina porteña: “El que no llora no mama, y el que no afana es un gil”.
Milei creyó que podía ser Sócrates y terminó siendo Discépolo sin tango.

El relato libertario, que prometía orden moral, libertad económica y soberanía del individuo, se transformó en un sainete de narcos, negocios sucios y promesas rotas.

En cada esquina de Buenos Aires se percibe el murmullo: “Esto se cae solo.”
El fin no llega con una bala, sino con un bostezo colectivo.


Palermo Online como juez, el pueblo como jurado

En este tribunal simbólico de la palabra pública, Palermo Online Noticias actúa como juez.
El periodista, como fiscal, presenta las pruebas: encuestas, datos, testimonios.
Y el pueblo, como jurado, decide con su voto, su silencio o su hartazgo.

Milei creyó que podía dinamitar la historia.
Pero la historia —esa vieja maestra obstinada— siempre cobra su venganza.
Cuando la mentira se vuelve norma, la verdad espera paciente su turno.


Palermo Online Noticias invita a los lectores a participar, debatir y enviar su opinión a lectores@palermonline.com.ar.
Porque la democracia se construye hablando, y el silencio —como enseñó Favaloro— también puede matar.