La histórica Confitería El Águila

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La histórica Confitería El Águila, una construcción de reminiscencias Art Nouveau que cuenta con entrada independiente por Avenida Sarmiento. El ex zoo, inaugurado en 1888, se caracteriza por su estilo victoriano, y sus pabellones, declarados Monumentos Históricos Nacionales, reflejan los rasgos arquitectónicos de cada uno de los países de origen de las especies a las que aloja (chino, hindú, morisco y grecorromano). “Confitería El Águila”, ubicado en el predio del ex Jardín Zoológico de la Ciudad
“Eduardo Ladislao Holmberg”, actual Ecoparque Interactivo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El espacio objeto de la presente contratación se trata de un bien del Dominio Público de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ubicado dentro del predio correspondiente al ex Jardín Zoológico de la Ciudad de Buenos Aires “Eduardo Ladislao Holmberg”, actual ECOPARQUE INTERACTIVO DE LA CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES, (en adelante, el “EPI”), Nomenclatura Catastral: Circ.: 18, Sec: 21, Mz.: 51, sito entre las Av. Las Heras, Av. Sarmiento, Av. Libertador y República de la India, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, denominado “Confitería El Águila”. (Ver Croquis A) El predio se ubica dentro de la Comuna Nº 14, y le corresponde la zonificación UP. Asimismo, el predio ha sido declarado Monumento Histórico Nacional mediante Decreto PEN N° 437/1997. La Confitería del Águila es un edificio de valor patrimonial declarado junto al conjunto escultórico y paisajístico del resto del Ex Zoológico de Buenos.

El ministerio de Economía y Finanzas de la Ciudad de Buenos Aires informó que está vigente la licitación pública para concesionar por 15 años la ex Confitería El Águila del Ecoparque de Palermo (Comuna 14), con un canon mensual de $265.000.

Está en la avenida Sarmiento 2715, en el edificio donde funciona el Centro de Arte y Naturaleza, administrado por la Universidad de Tres de Febrero (UNTREF), que por estos días es sede de BIENALSUR 2019.

Fuentes oficiales aclaran que la concesión no afecta al Teatro Sarmiento, que posee 250 ubicaciones e integra la programación del circuito oficial del Complejo Teatral de Buenos Aires (dependiente del Ministerio de Cultura de la Ciudad).

El Jardín Zoológico de Buenos Aires estuvo desde su creación vinculado al desarrollo social y cultural de la ciudad. El primer antecedente del zoológico de Buenos Aires, se remonta a 1875, cuando se instala una sección zoológica en el Parque 3 de Febrero para albergar animales útiles y peculiares. Este objetivo se consolida cuando en 1888 se crea el Jardín Zoológico como institución autónoma e independiente del parque, pensada como espacio que educa y entretiene. “El Jardín Zoológico de la Ciudad de Buenos Aires (JZ) es un ejemplar único”… que exhibe, “… la mayoría de los edificios construidos en sus inicios. Pero la característica principal que lo reivindica como un ejemplar único en su especie, es que ha sido distintos zoológicos. Elementos característicos de cada uno de ellos quedaron acumulados, convirtiéndose en un museo de sí mismo. Detrás de ese casi omnipresente pintoresquismo arquitectónico (única faz señalada desde la historiografía urbana y de la arquitectura porteña), se encuentran huellas, fragmentos y piezas completas de arquitecturas que dieron respuesta a diferentes programas institucionales y a imaginarios cambiantes”. “El zoo porteño estuvo conformado desde sus comienzos por la conjunción de cinco dimensiones programáticas: la estética, la del entretenimiento, le educativo didáctica, la científica y la productiva. A lo largo de su historia, estas dimensiones se entrelazaron, se interpusieron, prevalecieron unas sobre otras; pero nunca desaparecieron”. “La visita al zoológico fue una tradición que se enraizó en la cultura europea. Era el acceso a un inmenso y lejano mundo. No solo a animales, también a árboles exóticos y plantas, objetos propios de distintas etnografías y a la arquitectura basada en el lenguaje de formas de otras culturas que determinaban el paisaje”. En el año 1889 se aprueba la localización actual del zoológico y la Comisión Asesora del primer director, Eduardo L. Holmberg, confecciona junto a éste el plano de conjunto para el predio asignado. La aprobación de dicho plano, señala el momento en que comienza a cercarse el terreno, a conformarse el jardín con los senderos y a levantarse los primeros edificios que albergarían una serie de especies exóticas compradas en esos años a la casa Hagenbeck de Alemania. Este espacio se convierte en Monumento Histórico Nacional en el año 1997 por Decreto 437/97. Entre 1904 y 1924, durante la dirección de Clemente Onelli, se incorporan al Jardín Zoológico nuevos edificios, entre los que se encuentra la Confitería del Águila. El lujoso edificio diseñado por el Arq. Virgilio Cestari se inaugura en 1905 por Santiago Canale y era una sucursal de la confitería homónima que funcionaba en Callao y Santa Fe. La confitería tenía una terraza de expansión hacia el interior del parque, valorizando su acceso principal desde el interior del mismo y su acceso secundario desde la calle. Este pabellón con reminiscencias art nouveau, diseñado por el arquitecto Virgilio Cestari, fue encargado a instancias de Santiago Canale para que fuera la sucursal de la confitería homónima que funcionaba en Callao y Santa Fe. Inaugurado en 1905, era un edificio muy concurrido por las familias porteñas que iban allí a una “especial” ceremonia del Té pero a la inglesa. Este edificio de importante escala con un desarrollo alargado en dos niveles y terrazas en la planta superior es de construcción tradicional de estructura de muro portante de ladrillos y perfilería de acero. Las cubiertas y entrepisos son de bovedillas excepto el espacio central de la planta alta que presenta una cubierta de estructura de madera y chapa. La fachada originalmente revestida en símil piedra posee ornamentación de guirnaldas, mascarones, cartelas y formas vegetales y curvas. Se destaca especialmente la escultura que corona el acceso y las acróteras con cabeza de águila que decoran las esquinas. Las características constructivas, estéticas y tipológicas, en particular de su envolvente, le otorgan al edificio de El Águila un valor arquitectónico, paisajístico y testimonial. En la década del 90, El Águila sufrió modificaciones al ser transformado para ser utilizado como restaurant. Esta transformación alteró su espacio interior provocando la pérdida de la condición material de muchos de sus elementos constitutivos, como el revoque de los muros, el cambio en la paleta de colores, la incorporación de instalaciones como una parrilla y la ampliación del sótano, así como la pérdida de su simetría original. El edificio se encuentra en relativo buen estado de conservación estructural a pesar de un leve hundimiento del terreno, probablemente causado por filtraciones de agua producidas por fallas en los pozos de bombeo cloacal y una fisura en fachada hacia el interior del Ecoparque. La construcción es de mampostería de ladrillos portantes con vigas y bovedillas planas en las alas laterales y cubierta de madera y chapa en el volumen central. Se advierten problemas de humedad ascendente en las fachadas laterales y principal hacia Ecoparque. El sistema de desagües pluviales combina canaletas que recogen el agua de la cubierta a 4 aguas con desagües embutidos que bajan hasta las cubiertas planas y de ellas a nivel cero. Existen problemas de filtraciones en casi la totalidad de las canaletas de desagüe y en algunos de los tramos verticales coincidentes con los embudos. Los revoques se encuentras deteriorados en los sectores principalmente donde han ocurrido filtraciones; como es el caso en el ingreso por Sarmiento, donde se han desprendido tramos de revoque dejando a la vista las piezas de hierro oxidadas. También en los premoldeados presentan fracturas y desprendimientos menores por la oxidación de piezas metálicas de anclaje que han quedado al descubierto. Asimismo existen costras negras y blancas profusamente distribuidas en las guardas, cornisas y cargas del edificio. Las carpinterías son de madera y se encuentran a la vista, barnizadas y se propone conservarlas de este mismo modo. Las celosías que pudieran haber existido ya no están en los vanos. Y en líneas generales únicamente se deberán reponer carpinterías en los sectores donde se ejecutarán demoliciones y serán necesarias nuevas carpinterías en réplica o relación al conjunto.

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