Lo asiático funciona: 5 señales de que la gastronomía oriental conquista Buenos Aires
En medio del cierre de restaurantes, se impone una tendencia que no frena: el boom de propuestas asiáticas fusiona precio, experiencia y cultura.
Una ola oriental desafía la crisis
Mientras la recesión arrasa con bodegones, bares y hasta locales Michelin —como Franca y Sál—, algo sucede del otro lado del mostrador. Los palitos chinos no solo siguen firmes: están de moda, y lo asiático parece haber encontrado su primavera eterna en el invierno argentino.
En Buenos Aires, donde cada semana se despiden locales clásicos y se encarecen los menús, proliferan con éxito propuestas que celebran el sabor oriental en todas sus versiones: bao, sushi, ramen, kimchi, golosinas de anime y hasta talleres para cocinar como en Tokio sin salir del barrio. ¿Qué está pasando?
1. Bao Burger: la hamburguesa con alma de bao
El fenómeno más reciente se llama Bao Burger. Nació como idea rara, pero terminó abriendo su segundo local en Vía Viva, ese paseo gastronómico al costado de las vías del tren Mitre en pleno Barrio Chino. Reemplazaron el pan de hamburguesa por pan bao —esponjoso, blanco, típico del sudeste asiático— y apostaron al diseño, la fusión y lo visual.
Y funcionó.
«Nosotros seguimos creyendo en lo que da resultado: es accesible, es rico, y tiene onda», dice Juan Manuel López, socio del Grupo KOI, convencido de que en tiempos difíciles, lo asiático es un salvavidas.
2. Mercat Villa Crespo: callejón asiático bajo techo
En Villa Crespo, el Mercat no para de recibir visitantes. Su primer piso, que alberga un verdadero “callejón asiático”, es hoy destino obligado para fans de la cultura oriental. Platos coreanos, ramen, sushi, merchandising, música K-pop, celebraciones del Año Nuevo Lunar y ferias de chucherías convierten al mercado en una experiencia inmersiva.
«Es un shopping gastro-cultural. Venís, comés, comprás y te entretenés sin pasar frío», sintetiza Sergio Asato, curador del mercado.
3. Otaku Sushi: 4 millones de piezas por año
Mientras muchos se achican, Otaku Sushi sigue agrandándose. En 2025 ya va por su séptimo local y su secreto es simple: sushi libre. Ofrecen frescura, velocidad y variedad a un precio competitivo.
Con más de 4 millones de piezas vendidas por año, la marca se consolidó como referencia entre jóvenes y familias que quieren probar «algo distinto» sin romper el chanchito.
4. Una Canción Coreana: del kimchi al Martín Fierro
Antes de que el K-pop llenara el Movistar Arena, Una Canción Coreana ya enseñaba a los porteños cómo se come en Seúl. Hoy, es uno de los restaurantes más queridos del circuito y también una estrella televisiva.
Su programa en América TV, El tío y el sobrino, acaba de ganar un Martín Fierro. Y en el local, cada fin de semana hay fila. Comida casera coreana, sin vueltas ni pretensiones. Cultura y sabor que traspasa pantallas.
5. 10 Recetas Japonesas: cocina desde casa con espíritu Ghibli
La pasión por lo asiático no termina en el delivery. Cada vez más argentinos aprenden a cocinar platos orientales desde casa gracias a cursos virtuales como los de 10 Recetas Japonesas.
Con más de 4.000 alumnos en su plataforma, el emprendimiento creció desde su puesto en Mercat hasta convertirse en un fenómeno educativo y cultural. Desde obentōs temáticos hasta cocina inspirada en películas del Studio Ghibli, su propuesta fusiona emoción, saber y nostalgia.
«Queremos que la gente viaje con el paladar», afirma Camilo Sce, su cofundador.
¿Por qué lo asiático no para de crecer?
No es solo una moda pasajera. Lo asiático crece porque tiene lógica de negocio, identidad cultural y marketing visual. Aquí las claves:
- Es ideal para delivery: platos que viajan bien, porciones para compartir, sabor fuerte y textura pensada para el packaging.
- Precios amigables: ticket promedio similar o menor al de una hamburguesa o pizza.
- Visualmente atractivo: colores, presentaciones, nombres y storytelling que enamoran a Instagram.
- Eventos culturales que atraen: Año Nuevo Chino, matsuris japoneses, ferias, degustaciones y recitales temáticos.
Mientras muchos apuestan a resistir, el mundo asiático avanza con calma, pero sin pausa. En una ciudad donde el comer sigue siendo una forma de encuentro, estas propuestas logran captar la atención con platos sabrosos, precios razonables y una estética que atrapa.
¿Es una moda o una transformación cultural más profunda? ¿Vos qué pensás? ¿Probaste alguna de estas propuestas?
