Madre y emprendedora. ¿Es posible?

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¿Es posible lograr el equilibrio entre una vida familiar plena y el desarrollo laboral? Cada vez más casos exitosos demuestran que sí.

Cuando se está gestando, todo es ilusión y temores. Luego, una vez que ve la luz, hay que dedicarle todo el tiempo del mundo, pero de inmediato comenzará a dar satisfacciones (y algún que otro dolor de cabeza). La descripción anterior puede aplicarse tanto a tener un hijo como a lanzar un emprendimiento propio. Y, salvando las enormes distancias que existen entre una y otra circunstancia, lo cierto es que ambos demandan altísimas dosis de tiempo y de responsabilidad. ¿Cómo hacen las mujeres que deciden encarar ambos desafíos en simultáneo?

Andrea Jatar, creadora de Viandas a la Olla (www.viandasdelaolla.com), coincide con este punto. “Según la Real Academia Española, emprender es acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierra dificultad o peligro: nuestros hijos son nuestra mejor obra, nuestro mejor empeño, nuestro mejor negocio y siempre ganamos amor, orgullo y pasión pasando por miles de dificultades y peligros”, define.

¿Qué factores hacen posible la sana convivencia entre la voluntad emprendedora y la maternidad? “Lo fundamental para mí es la flexibilidad”, dice Eliana Cohen, de Holistic Relocation (www.holisticrelocation.com) y mamá de Juan Ignacio, de 16 meses. “Esto no significa que trabaje menos, todo lo contrario, pero me permite optimizar el día y abocarme a las tareas en el momento en que realmente tengo el tiempo para hacerlas”, agrega. Así, asegura, puede vérsela en plena actividad en un colectivo o en la sala de espera de un médico. “Me acuerdo cuando era soltera y sin hijos y todas las semanas me quejaba porque no tenía tiempo libre… Qué ilusa… ¿No?”, concluye.

Tiempo al tiempo

Una de las variables más complejas de administrar es el tiempo. Sin embargo, los testimonios parecen ir en dirección de que vale la pena es esfuerzo. “Para mí, ser madre emprendedora es una de las mejores formas de poder combinar el trabajo con la maternidad”, destaca Guadalupe Giani, de Mudo Objetos (www.mudoobjetos.com.ar). “Lo bueno de ser independiente es que sin dejar de lado tu rol como madre, se puede seguir trabajando”, profundiza. Asegura que si bien esta dinámica tiene sus altos y bajos, logra lo mejor de los dos mundos. “La clave está en acomodar el ritmo del trabajo a los tiempos y necesidades de tus hijos y que ellos entiendan que vos necesitás trabajar y que muchas cosas van condicionadas a eso”, explica.

“Ser emprendedora y madre se conjugan muy bien, dado que manejamos nuestros tiempos con otra holgura y podemos darle prioridad a lo que se necesite en cada momento”, dice Maru Arabéhèty, creadora de Elle Van Tok (ellevantok.com.ar). Y da un ejemplo: “en una misma hora puedo armar rompecabezas con mi hijo de 2 años, amamantar al más chiquito, responder un mail a una clienta que luego voy a atender en el showroom, lavar los platos y preparar el almuerzo, regar las plantas, coser arneses y empaquetar pedidos al interior”. Para que esto sea posible, agrega, “Es fundamental mantenerse en paz, no dejarse amedrentar por el tiempo”.

Y atentas las procastinadoras seriales: la convivencia hijos-trabajo no es una cuestión temporal. María Martha Pizzi, de Con Sabor a Hogar (www.consaborahogar.com.ar), detalla: “incluso cundo los hijos son grandes, siguen necesitando de nuestra presencia”, afirma. Y también destaca la flexibilidad. “Lo bueno de un trabajo que puedo hacer parte en casa y parte afuera es que me permite el tiempo necesario para estar con ellos y también desarrollar una labor que me llena personal y laboralmente”.

De ayudas y planificaciones

Desde siempre, ser mujer implica tener la característica multitasking encendida, es cierto. “Nuestras abuelas priorizaban otras cosas y el día les quedaba corto. Nuestras madres delegaron tareas, automatizaron su casa y se enorgullecieron de nosotras. Nosotras tomamos lo mejor de cada una y tratamos de armar una agenda con hijos, familia, profesión y hobby: pintura, teatro, canto, gimnasia, amigas, pasión. Agenda abultada, que nos agota pero nos satisface”, explica Jatar.

Sin embargo, en estas épocas en las que hay que lidiar con familiar y trabajo en paralelo, contar con ayuda en casa es un elemento esencial que, de todas formas, no resuelve mágicamente nada. “Por más ayuda que tengamos las mamás que trabajamos, seguimos siendo las autoras intelectuales de todo lo que pasa en casa y claro, en el trabajo”, aporta Cohen. “Siempre tratamos de mantener el delicado equilibrio entre el caos manejable y el caos fuera de control”, se extiende.

“Las herramientas que ayuden a la planificación y a la organización pueden parecer tediosas, pero alivianan la carga”, indica Cohen, y agrega que lo más difícil para las mamás trabajadoras “obses” es aprender a ser flexibles. “Entender que algunas cosas escapan a nuestro control, concentrarnos en la calidad del tiempo que pasamos con nuestros chiquitos más que en la cantidad, poder delegar en el ámbito laboral y personal y aceptar que nunca sabremos si somos la mejor mamá de todas, pero estar seguras de que somos la mejor mamá para nuestro bebé”, concluye.

La misión es difícil, pero dista de ser imposible. “Creo que muchas hemos encontrado la manera en que las bolas de nuestros malabares vayan flotando coordinadamente sin caerse”, razona Jatar. Y deja flotando una pregunta que sólo el tiempo develará: “¿Cómo emprenderán las mamás del 2030?”.

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