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Victoria’s Secret llega con todo a Alto Palermo: glamour global, encaje local

Victoria’s Secret llega con todo a Alto Palermo: glamour global, encaje local

La icónica marca estadounidense de lencería y belleza Victoria’s Secret abrirá su primera tienda de surtido completo en la Argentina. La elegida: Alto Palermo, el shopping que no duerme. Se trata de un local de 400 m² que promete desatar una ola de perfume, encaje y deseo. Te contamos por qué esta apertura marca un antes y un después en el consumo fashion nacional.


Una esquina del deseo en el corazón de Palermo

Victoria’s Secret, esa firma que durante décadas fue sinónimo de fantasía, alas, pasarela y sensualidad con marketing de exportación, pone un pie —y un tacón— en la Argentina. Y no de cualquier manera: con un local de bandera (flagship store) en Alto Palermo Shopping, uno de los centros comerciales con más circulación, historia y empuje del país. La fecha estimada de apertura: último trimestre de 2025.

Un local de 400 metros para vestir emociones

No será un kiosquito de perfumes y cremas como en años anteriores. Esta vez, la marca norteamericana abrirá su primer local de surtido completo, con todo el repertorio de seducción ordenado por colección: Very Sexy, Dream Angels, Body by Victoria, T-Shirt Bra, ropa de dormir, panties y, por supuesto, el icónico servicio de bra fitting, personalizado, gratuito y sin turno previo. Un gesto de cuidado en una marca que entiende que el talle no es un número, sino una experiencia.

El shopping como pasarela cotidiana

“Esta apertura es un gran desafío para nosotros”, dijo Florencia Cortés, Center Manager de Alto Palermo. No exagera. Esta tienda viene a reforzar un proceso de reposicionamiento del shopping como espacio de experiencia, de lifestyle y de destino. Porque si antes íbamos al shopping a pasear, ahora vamos a vivirlo.

Gastón Manganiello, de IRSA, lo resumió sin rodeos: “La llegada del primer flagship store de Victoria’s Secret al país marca un hito que nos entusiasma profundamente”. Y agrega: “Liderar la transformación de nuestros centros comerciales es un compromiso claro: experiencias únicas con el mejor mix de marcas”.

Una marca que también se está rediseñando

Victoria’s Secret no es solo un conjunto de corpiños y tangas glamorosas: es una firma que debió repensarse. Después de años de críticas por su ideal de belleza estrecho y poco inclusivo, la marca inició una transición hacia una imagen más diversa, con campañas más empáticas y menos ficcionalizadas. Esta apertura en Buenos Aires es también parte de esa renovación: llegar a nuevos públicos, con otros cuerpos, otras historias, otros deseos.

Latinoamérica, tierra fértil para el lujo cercano

La Argentina no es la excepción dentro del mapa de expansión regional. La marca ya suma más de 1.400 tiendas en el mundo y viene abriendo puntos en ciudades clave de América Latina. ¿Por qué Alto Palermo? Porque es el centro comercial más icónico del país, con una ubicación privilegiada en el barrio de Palermo y un perfil de consumo que combina clase media ascendente, turistas con poder adquisitivo y público joven con aspiración fashionista.

¿Qué cambia con esta llegada?

No solo se trata de tener acceso a productos de una firma legendaria. La llegada de Victoria’s Secret con tienda completa representa una señal. Una señal de que las marcas internacionales ven a Buenos Aires como plaza viable. Una señal de que el consumo de moda íntima se sofistica. Una señal de que la sensualidad —ese terreno cultural, histórico y social— está siendo resignificada con decisión local.

¿Un capricho importado o un deseo postergado?

En un país donde las crisis se acumulan como temporadas, la apuesta por abrir un local de lujo puede parecer un capricho. Pero también puede ser una respuesta al deseo postergado. Porque la moda íntima no es solo ropa interior: es autoestima, juego, ritual. Y si hay algo que no nos pueden quitar, es el derecho a jugar con nuestro propio cuerpo.

¿Qué opinás de la llegada de Victoria’s Secret a la Argentina?
¿Será una explosión de consumo o una postal de deseo inalcanzable? ¿Vamos hacia una democratización del lujo o a una burbuja de encaje para pocos?