Cabildo de Buenos Aires

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Luego de meses de remodelaciones que aprovecharon las restricciones por la pandemia, el Museo Nacional del Cabildo de Buenos Aires y de la Revolución de Mayo reabrió sus puertas con metros cuadrados recuperados, techos, pisos y salas renovadas y la inauguración de muestra una en clave artística que toma como punto de reflexión la prensa gráfica en torno a las invasiones inglesas, y otra que exhibe los avances de las excavaciones arqueológicas que desde 2017 se hacen en el patio sur del edificio colonial.

Pero quizá la gran conquista es la incorporación de tres nuevas salas que pertenecían a la Comisión de Monumentos, las cuales desde ahora están destinadas, en un caso, para exhibición; otra para actividades educativas con la intención de ser punto de encuentro para las infancias y personas mayores (dos de las poblaciones más convocantes), mientras que la tercera extiende las oficinas dedicadas a las y los trabajadores del Cabildo.

En palabras de María Isabel Baldasarre, el Cabildo «es un gran museo de público espontáneo. Al estar en el eje cívico, en la Plaza de Mayo, es el museo donde la gente pasa imprevisiblemente sin pensar en venir. Por eso, era fundamental tenerlo abierto y en condiciones».

El Museo se puede visitar miércoles, jueves y viernes de 10.30 a 16.30, y sábados y domingos de 10.30 a 17.30.  Desde noviembre de 1939 el edificio funciona como museo.

Una de las exposiciones que se puede ver en esta reapertura es «Fragmentos bajo Tierra. Arqueología Urbana en el Cabildo», curada por Néstor Zubeldía, el arqueólogo que lidera el proyecto de excavaciones en el patio que da a la calle Hipólito Yrigoyen, donde está trabajando desde 2017 para responder a un interrogante: «¿Existen los cimientos del antiguo Cabildo de 1725?». La respuesta, después de casi cuatro años de investigación, está en los dos mil objetos que desde entonces fue encontrando: cerámicas, trozos de vajilla europea, partes de botellas, huesos de animales.

De todas esas piezas -la mayoría fragmentadas-, la más impactante es la vajilla que pudieron recuperar casi de forma completa. Se trata de una cerámica con decoración corrugada, un indicativo que hace referencia a la alfarería de la zona panamazónica. Si bien todavía todo ese material cultural está en pleno análisis e investigación, hay algunos datos que son más que ilustrativos sobre el pasado en el Cabildo, ya que en la vasija se encontró colesterol.

¿Qué significa? Que ingerían alimentos basados en animales y así también lo evidencian los restos óseos que encontraron de cerdos y cabras.

Pero quizá más sorprendente sea la escena de la excavación donde han identificado un pozo de sondeo y una estructura que probablemente haya sido la base de uno de los arcos del Cabildo que fueron sacados cuando se decidió reducir la estructura para abrir la Diagonal Sur, quitándole más espacio al que ya se le había quitado del lado de la avenida de Mayo. En el patio Sur, ese pozo en la tierra que tiene varios metros de profundidad y donde se han identificado un calabozo y su letrina, muestra esa gran paradoja que supone la arqueología, porque para encontrar y saber más de nuestra historia se necesita romper.

«Desde 1580 este solar estaba destinado al Cabildo. Recién en 1608 construyen el primero, aparentemente lo hacen de adobe con techo de teja, no tenemos el plano. En 1725, enero, febrero, todos los cabildantes se reúnen porque se le está deshaciendo el techo de adobe y empiezan a comprar ladrillos para armar un nuevo nuevo que es este, el de 1725», cuenta a Télam Zubeldía, el arqueólogo detrás de este trabajo de investigación que inició en 2017 cuando por un conflicto judicial tuvieron que sacar el bar que funcionaba ahí mismo.

«Ahora -advierte- esta obra no se hacía solo con los arquitectos o los cabildantes, se hacía con gente que trabajaba. Normalmente eran indígenas o esclavos. Cuando empezamos a excavar, encontramos muchísima cerámica indígena y en los acuerdos no hablaban de los indígenas que trabajaban, que venían de las encomiendas. Lo que creemos es que comían en el lugar de la obra. También encontramos piezas de esclavos de África», dice el arqueólogo y confiesa que antes de llevar adelante las excavaciones no imaginaba que iba a hallar «tanta cerámica indígena pero sí sabía que algo iba a aparecer porque acá hay dos excavaciones arqueológicas anteriores».

Así como la arqueología, la historia también se puede volver a leer desde el arte. Eso es lo que hizo Ariel Cusnir con la exposición «Rara felicidad la de los tiempos», proyecto al que llegó con una beca del programa Activar Patrimonio. Esta exposición, que se exhibe en lo que supo ser un calabazo de este edificio colonial, cuenta con la curaduría de Bárbara Golubicki y pone en diálogo, precisamente, piezas del patrimonio del museo con obras realizadas por el propio Cusnir, a partir de un eje: la prensa gráfica.

Antes de la emergencia sanitaria, el Cabildo recibía al menos medio millón de visitas al año.

«Lo que hago es hacer una serie de comentarios sobre los inicios del periodismo en el Río de La Plata. Trato de unir de nuevo Buenos Aires y Montevideo como una unidad de sentido, contar cómo surge esta discusión y cómo era el movimiento de la información. Y por eso hay una serie de documentos, objetos y elementos que tienen que ver con agentes que movían esos intereses», dice el artista que trabajó guiado por la relación entre imagen y texto.

«Hasta que apareció el periodismo gráfico nadie sabía leer y escribir, entonces todo era oralidad, todo era boca en boca. De alguna manera la palabra escrita lo que viene a hacer es comprometerse con esa idea, es darle entidad», señala Cusnir sobre la escritura como tecnología de poder. La materialización de la potencia de este artificio podría resumirse en Belgrano, que estaba detrás del telégrafo porque eso le permitía no sólo difundir las ideas sino también establecer una agenda.

Reabre el Cabildo renovado y con nuevas muestras.

Es por eso que la muestra toma, en palabras de la curadora, «el rol de la prensa gráfica como pretexto para pensar cómo se construyen los discursos y las imágenes del pasado». En esta articulación, Cusnir incorpora los anteojos llamados impertinentes -emblema de lectura de periódicos en la época- con una escena en óleo ficticia donde imagina un diálogo entre dos curas periodistas, Fray Cayetano Rodríguez y Deán Funes, entre otras varias obras que indagan en estos discursos, proyectan, ficcionalizan y también revisan los relatos que llegan de la historia a partir del trabajo pictórico y conceptual que es capaz de construir el arte.

El Museo Nacional del Cabildo de Buenos Aires y de la Revolución de Mayo, ubicado en Bolívar 65, frente a la Plaza de Mayo, CABA, se puede visitar miércoles, jueves y viernes de 10.30 a 16.30, y sábados y domingos de 10.30 a 17.30.

En el edificio llamado Cabildo de Buenos Aires funcionó el Cabildo de la Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora del Buen Ayre, una institución que inicialmente fue un cabildo colonial fundado por Juan de Garay en 1580 durante la segunda fundación de la ciudad de Buenos Aires y que luego de la Revolución de Mayo de 1810, que derrocó al virrey español Baltasar Hidalgo de Cisneros y derivó en la guerra que llevó a la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, se transformó en una Junta de Gobierno que funcionó hasta su disolución en 1821 por el gobernador de Buenos Aires Martín Rodríguez.

También en el edificio del Cabildo de Buenos Aires funcionó la Real Audiencia de Buenos Aires, el más alto tribunal de apelación de segunda instancia en el territorio, desde 6 de abril de 1661 hasta el 23 de enero de 1812, cuando se la reemplazó por una Cámara de Apelaciones. El 13 de septiembre de 1810, la Primera Junta creó la Biblioteca Pública de Buenos Aires, siendo su primera ubicación, durante dos años, el edificio del Cabildo. Pero la institución que funcionó por más tiempo en ese edificio fue la Cárcel de Buenos Aires, desde 1608 hasta 1877, cuando se transfirieron sus presos a la desaparecida Penitenciaría Nacional de la calle Las Heras, cuando fue inaugurada.

 Desde noviembre de 1939 el edificio funciona como museo.

En la actualidad la expresión cabildo de Buenos Aires se utiliza para referirse al edificio que albergó al ayuntamiento, el cual, con modificaciones en su estructura, es hoy el Museo Histórico Nacional del Cabildo y de la Revolución de Mayo.

El edificio del cabildo se halla situado en la Calle Bolívar N° 65, en donde ocupa un solar asignado para él por el fundador de la ciudad, Juan de Garay, frente a la Plaza de Mayo, el centro fundacional de la ciudad. Fue declarado monumento histórico nacional en 1933 y fue objeto de sucesivas alteraciones, fijándo su aspecto actual en 1940.

Árboles Prohibidos de la Ciudad de Buenos Aires

Nispero

El Moral, Árbol de Moras

Naranjo Amargo