Tango en el Barrio de Palermo

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El tango se originó en los arrabales de Buenos Aires. “Un pensamiento triste que se baila”. Así definió el compositor Enrique Santos Discépolo el tango, un estilo de baile que se convirtió en ícono de Argentina y uno de los más populares del mundo.

El tango surge en los barrios populares, de origen prostibulario, en varias ciudades argentinas y uruguayas a finales del siglo XIX y llamó la atención del mundo y especialmente “los gorilas” por la sensualidad e intimidad de sus movimientos. El tango se afincó también en Palermo y Hansen fue su mitológico escenario, por el tiempo en que aún el arroyo Maldonado se encontraba abierto al cielo, y las esquinas del barrio no soñaban que tiempo después cobijarían la leyenda de acunar en sus ochavas a infinitos guapos y malevos. El barrio de Palermo fue el reducto de malevos y compadritos, de poetas de la envergadura de Evaristo Carriego, Borges, fue refugio del tango en aquellos tiempos ya pasados en que el tango era pecado. Actualmente es el barrio «de moda» que elige la gente medianamente joven para vivir.

En la Ciudad de Buenos Aires existen muchas milongas (lugares donde se va a bailar el tango), repartidas por los distintos barrios, en los que se organizan circuitos milongueros (una milonga distinta abre cada noche de la semana). Muchas organizan clases (a cargo de docentes especializados) antes del baile. Para novatos e iniciados, grupales o individuales. Tango, milonga o vals. Antiguos salones, cafés o clubes de barrio albergan cada noche una milonga en la que todos pueden recorrer la pista girando en sentido contrario a las agujas del reloj.

En estos templos tangueros se escuchan temas clásicos o modernos: ecos de grandes figuras, como Carlos Gardel, Aníbal Troilo y Astor Piazzolla conviven con nuevos estilos contemporáneos. Distintas voces y armonías que dan rienda suelta a un mismo fervor.

El tango se originó a mediados del siglo XIX en los barrios marginales de la época, como San Telmo, La Boca y Barracas. No fue hasta bien entrado el siglo XX, cuando algunos cantantes melódicos como Carlos Gardel lo popularizaron alrededor de todo el mundo. El tango fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO en el 2009. Hay multitud de lugares para ver y escuchar tango en Buenos Aires, sin olvidar la visita imprescindible a la casa de Carlos Gardel, en el barrio del Abasto.

DONDE HAY MILONGAS EN EL BARRIO DE PALERMO
Milonga en el Barrio de Palermo. Conceptos a la hora de bailar el tango.

PARAKULTURAL
De 23:00 a 4:00
Se aconseja reservar
+54-11-4833-3224 o +54-911-5738-3850
Organizadores: Omar Viola
omarviola@hotmail.com
www.parakultural.com.ar

LA VIRUTA TANGO CLUB
De 23:45 a 4:00
+54-11-4775-0160 o +54-911-2616-1122
Organizadores: Cecilia Troncoso, Horacio Godoy
info@lavirutatangoclub.com
www.facebook.com/LaVirutaTangoClub

LA MILONGA DE OLIVERIO (es en villa Crespo)
+54-911-6361-9486 o +54-911-5924-8818
Organizadores: Colo Milonguero, José Lucchino
coloscar@gmail.com
www.facebook.com/100007673742241

En pleno Palermo, el último reducto histórico del tango, y abandonado.
El Tambito – Tango place from 19th century. Now forgotten and in plain decay. Inexplicablemente, este chalet vecino al Jardín Japonés está al borde de la ruina. El Tambito es el único de los 3 locales de un circuito tradicional del Buenos Aires tanguero de fines del 1800 que sigue en pie.
El lugar, ubicado en la actual Avenida Francisco Berro, entre Sarmiento y Casares, funcionó al principio como una lechería, pero también fue un bar que pronto se convirtió en punto de encuentro de arrabaleros, malevos y grupos de «niños bien». También funcionaba como prostíbulo.

En el Tambito, un sitio donde tocaron orquestas y músicos reconocidos, como por ejemplo el director y compositor Ernesto Poncio, junto al «Cieguito» Aspiazu en guitarra y el «Tano» Vicente en flauta, entre tantos otros, y que es parte de la historia y la leyenda arrabalera –esos cuchilleros que fascinaban a Borges, ilustre vecino del barrio-, sea víctima de la total desidia (es histórico, gestión tras gestión) de las autoridades.

El Tambito está exactamente a la vuelta del coqueto Jardín Japonés, por la calle Adolfo Berro, en plenos bosques de Palermo, sitio transitado si los hay, por residentes y turistas.

Un poco más de historia
El Tambito, también llamado El Tambo –porque a eso estuvo destinado en el inicio-, Kiosquito, Kiosco Casares y hasta Café francés, fue uno de los símbolos tangueros, allá por 1870, y único sobreviviente del circuito de tango tradicional que formaba junto con el Velódromo y el Hansen.

En octubre de 1877, se firmó el convenio entre la Comisión Auxiliar del Parque Tres de Febrero (Palermo) y el señor Casares, un importante promotor de la industria láctea en el país. Casares se comprometía a pagar un alquiler mensual por un kiosco y un terreno con 40 varas de frente al este sobre la avenida Sarmiento y 40 varas de fondo sobre el camino de los Paraísos, por un período por cinco años. Luego el arrendamiento fue cedido a la firma Constan & Fernán y Cía.

Publicado por Palermonline Noticias


CARLOS GARDEL CANTA DE ENRIQUE DELFINO, JUAN VILLALBA y HERMINIO BRAGA EL TANGO «PALERMO», CON ACOMPAÑAMIENTO DE LA ORQUESTA DE ALFREDO DE ANGELIS. ESTO ES UNA REMASTERIZACIÓN DEL AÑO 1974. YA QUE CARLOS GARDEL GRABÓ ESTA JOYA EL 23 DE OCTUBRE DE 1929 CON ACOMPAÑAMIENTO DE GUITARRAS.

Palermo
Tango 1929
Música: Enrique Delfino
Letra: Juan Villalba / Hermido Braga

¡Maldito seas, Palermo!
Me tenés seco y enfermo,
mal vestido y sin morfar,
porque el vento los domingos
me patino con los pingos
en el Hache Nacional.
Pa’ buscar al que no pierde
me atraganto con la Verde
y me estudio el pedigré
y a pesar de la cartilla
largo yo en la ventanilla
todo el laburo del mes.

Berretines que tengo con los pingos,
metejones de todos los domingos…
Por tu culpa me encuentro bien fané…
¡Qué le voy hacer, así debe ser!
Ilusiones del viejo y de la vieja
van quedando deshechas en la arena
por las patas de un tungo roncador…
¡Qué le voy hacer si soy jugador!

Palermo, cuna del orre,
por tu culpa ando sin cobre,
sin honor ni dignidad;
soy manguero y caradura,
paso siempre mishiadura
por tu raza caballar.
Me arrastra más la perrera,
más me tira una carrera
que una hermosa mujer.
Como una boca pintada
me engrupe la colorada
cual si fuera su mishé.

Maldito seas Palermo, me tenés loco y enfermo.

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