¿Qué es «boludo» ó «pelotudo»?

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Boludo y pelotudo son expresiones vulgares que hoy se usan como insulto o como saludo. Su origen podría estar en las líneas de combate de los ejércitos gauchos en la guerra de la Independencia.




Susana Giménez, contra la medida de encerrar a los mayores de 70 años: “Es una pelotudez, es discriminatorio, estúpido y humillante”.

A un mes de la cuarentena, la diva habló con la prensa y manifestó su desagrado por la disposición del gobierno porteño: “Me cayó pésimo esa decisión. Jamás pediré permiso para salir”.

El año pasado había sido otro famoso pelotudo que puso pelotudo en la agenda de los Arentinos. 26 marzo, 2019

Dicen los maleducados de Cambiemos que Pichetto lo miró fijamente a Guillermo Dietrich  en la Casa Rosada delante de Mauricio Macri y explotó: “¡Vos sos un pelotudo!”.



Según relataron, los demás presentes se quedaron «estupefactos». Sucede que el candidato a vicepresidente de Macri no podía creer que semejante logro de la gestión de Cambiemos tuviera en su pieza de difusión (en plena campaña electoral) la palabra “Todos” en color celeste, pareciendo a primera mirada, casi un calco del nombre del “Frente de Todos”, alianza peronista que consiguió la Presidencia el último domingo 27 de octubre. Sin querer Pichetto hizo explotar las redes sociales.

En el siglo XIX, los gauchos peleaban contra un ejército de lo que en aquella época era una nación desarrolla como la española.

Luchaban contra hombres disciplinados en las mejores academias militares provistos de armas de fuego, artillería, corazas, caballería y el mejor acero toledano, mientras que los criollos (montoneros), de calzoncillo cribado y botas de potro con los dedos al aire, sólo tenían para oponerles pelotas, piedras grandes con un surco por donde ataban un tiento, bolas (las boleadoras) y facones, que algunos amarraban a una caña tacuara y hacían una lanza precaria. Pocos tenían armas de fuego: algún trabuco naranjero o arma larga desactualizada.

Entonces, ¿cuál era la técnica para oponerse a semejante maquinaria bélica como la que traían los realistas? Los gauchos se formaban en tres filas: la primera era la de los «pelotudos», que portaban las pelotas de piedras grandes amarradas con un tiento. La segunda era la de los «lanceros», con facón y tacuara, y, la tercera, la integraban los «boludos» con sus boleadoras o bolas.

Cuando los españoles cargaban con su caballería, los pelotudos, haciendo gala de una admirable valentía, los esperaban a pie firme y les pegaban a los caballos en el pecho. De esta forma, rodaban y desmontaban al jinete y provocaban la caída de los que venían atrás. Los lanceros aprovechaban esta circunstancia y pinchaban a los caídos.

¿Cuándo cambió el significado de «boludo» y «pelotudo»?

En 1890, un diputado de la Nación aludió a lo que hoy llamaríamos «perejiles», diciendo que «no había que ser pelotudo», en referencia a que no había que ir al frente y hacerse matar.

La expresión fue parecida a «no hay que ser estúpido». Esta fue la segunda acepción que se le dio al término: primero, aguerrido y, segundo, estúpido o similar.

Y así es que en el diccionario comenzó a aparecer como definción de boludo: «Persona que dice o hace tonterías, se comporta como estúpida o no es responsable».

Con el tiempo, se sumó a esta última clasificación la palabra boludo y el imaginario popular lo fue incorporando como al que los genitales grandes le impedían moverse con facilidad.

En las dos últimas décadas, reemplazando a otros modismos del dialecto cotidiano argentino, los jóvenes intercalan cada dos o tres palabras un boludo, a veces por nada, a veces por respuesta o a veces en vez de decir «querido». Es decir, que es un término que continúa mutando su significado y, quizá, en un años se modifique su definción en los diccionarios.

Boludos, pelotudos y lanceros

Nuestros gauchos formaban en tres filas. La primera era la de los «Pelotudos», que portaban las pelotas de piedra grandes amarradas con tientos. La segunda, era la de los «Lanceros», con facones y tacuaras. Y la «Tercera» la integraban los «Boludos», con sus boleadoras y bolas.
Cuando los españoles cargaban con su caballería, los «Pelotudos», haciendo gala de una admirable valentía, los esperaban a pie firme y les pegaban a los caballos en el pecho, que de esta manera rodaban y desmontaban al jinete, provocando la caída de los soldados que venían atrás.
Los «Lanceros» aprovechaban esta circunstancia y pinchaban a los caídos.
Finalmente, los «Boludos», los rematan en el piso a pura boleadora.
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