El Caserón de Juan Manuel de Rosas en los Bosques de Palermo.

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Juan Manuel de Rosas (1793-1877), nacido como Juan Manuel José Domingo Ortiz de Rozas y López de Osornio, fue un militar y político argentino que ocupó la gobernación de la Provincia de Buenos Aires en dos oportunidades: primero entre 1829 y 1832; más tarde entre 1835 y 1852. Después de un período complejo en el que dominaron los enfrentamientos entre unitarios y federales que ensangrentaron el país, Rosas asumió como gobernador bajo el título de “Restaurador de las Leyes”. Más adelante, y luego de realizar una expedición al interior del territorio con el fin de pacificar las fronteras con el indio e incorporar tierras productivas a la provincia (la llamada “Expedición al Desierto de 1833”), fue elegido Gobernador por segunda vez, etapa en la que dispuso de instrumentos políticos excepcionales llamados “facultades extraordinarias” que le otorgaron una cuota muy alta de poder.









«La Gran Aldea»

Rosas habitaba este lugar cuando no estaba en su casa de Bolívar y Moreno, que en ese momento era el centro de «La Gran Aldea».

La casona estaba a orillas del lago Victoria Ocampo, ahi fueron las primeras excavaciones en 1987 del arqueólogo Félix Acuto y la arqueóloga Sandra Fantuzzi. Estas excavaciones arqueológicas fueron las que permitieron hallar los restos del caserón de Juan Manuel de Rosas.

Lago Victoria Ocampo tiene 6900 metros cuadrados es el más chico de los cuatro que hay en el parque Tres de Febrero, en Palermo.

Cuando el decreto del 3 de febrero de 1832 dispuso el uso de la “divisa punzó” como norma, la ciudad comenzó a teñirse de rojo, color que identificaba a quienes adherían al gobierno de Rosas. No sólo los hombres estaban obligados a lucir la consigna «Federación o Muerte» en cintas rojas sobre sus pechos. También las mujeres debían exhibir su adscripción a la causa federal por medio de tocados de flores o moños rojos en sus peinados. Numerosos retratos al óleo de miembros encumbrados de la sociedad argentina dan cuenta de esta práctica. Otras prendas de uso personal también debieron sujetarse a la norma: chalecos, galeras, guantes, abanicos y peinetones se sumaron al concierto de soportes que vitorearon al Gobernador.

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En tiempos de Juan Manuel de Rosas (1829-1832 y 1835-1852), el color rojo se extendió con su presencia y su fuerza simbólica por toda la nación. “La paleta del Restaurador” muestra, por medio de diferentes objetos que integran la colección del Museo Histórico de Buenos Aires Cornelio de Saavedra, las formas que adquirió la propaganda política del rosismo tanto en el espacio privado como en el público.

Una historia de Palermo

La historia de Palermo y su famoso Caserón no es sólo un decurso de hechos diseñados o construidos, o destruidos; es también la de los procesos de inclusión-segregación de partes de la sociedad en la vida urbana, en la lucha por sus derechos y en la forma en que la sociedad determinaba los usos de los espacios en cada momento histórico.

Palermo es la historia de cómo se usó el tiempo de ocio, pero es también el lugar donde Rosas firmó decretos de sangre, y también donde Urquiza fusiló a los vencidos en sus zanjones. Fue arena para el odio y la venganza. Imaginemos una ciudad ubicada en una de las zonas más australes del mundo saliendo de casi tres siglos de dominación colonial, que comenzaba a recibir una inmigración masiva que transformaba todo a velocidad inaudita; para fines del siglo XIX y principios del XX el 60% de los habitantes de Buenos Aires eran extranjeros.

Para tener un ejemplo de estos cambios sociales, si en 1813 se había iniciado la lucha por la libertad de la esclavitud, ésta se logró en la ciudad recién en 1861; pero del 33% de esclavos que había entre sus pobladores hacia 1800, para 1880 sólo quedaba el 2%, por lo que cualquier medida que se hubiera tomado para evitar -o favorecer— el uso de los espacios urbanos por este grupo social, quedaba inoperante en sólo una generación.

En 1875 la única solución para poder construir el país era dividir el territorio por el medio -desde Bahía Blanca hasta la cordillera al sur de Mendoza-, mediante una enorme zanja que dividiera las tierras de blancos -la Argentina- con las de los indígenas: la llamada Zanja de Alsina, como única solución viable y de la que se hicieron cuatrocientos kilómetros.
Veinte años después, y miles de muertos mediante, esos mismos indígenas ni siquiera eran considerados como existentes. ¿Cómo establecer políticas de uso de los espacios de una ciudad con cambios tan abruptos que a veces ni siquiera eran comprensibles en su propio momento?

Palermo es parte y ejemplo de esta historia.

Para esa época las familias más importantes de la elite porteña tenían sus residencias en la elegante «Calle Larga» de Barracas, pero el Gobernador prefería la soledad, al contacto con las familias adineradas de Buenos Aires.

En el año 1836, Rosas compró los terrenos donde realizaría la construcción de su casa, en uno de ellos se encontraba la Capilla de San Benito de Palermo y es por esta razón que muchas veces se menciona la casa del Brigadier con este nombre.

San Benito de Palermo era el santo de la población afro. Por lo tanto, no es extraño que se haya encontrado un muñeco vudú tras una excavación junto a uno de los lagos de Palermo, donde por muchos tiempo estuvo la capilla de San Benito de Palermo, como testigo y prueba de la presencia afro y afroargentina en la zona, así como de aspectos de su cultura comunes también a otras regiones de Latinoamérica.

Este sector había sido señalado por Garay para chacras hasta que en 1540 Juan Domínguez Palermo las unificó. Se extendían desde Retiro hasta Palermo, delimitadas por las calles Cabrera, Coronel Díaz, Avenida del Libertador, Tagle y Agüero.

Los suelos eran arcillosos y arenosos y la casa de Rosas se realizó con barro traído de lo que hoy conocemos como bajo Belgrano. Terminó de construirse en 1838, pero en el año 1843 se realiza la segunda ampliación, siendo su mentor el Maestro Miguel Cabrera. Realizándose con excelentes materiales, fue considerada la mejor casa en America.

La casa de Rosas

La casa era un enorme edificio de una sola planta rectangular de 78 metros x 76 metros. El techo tenia azotea y barandas de hierro. Tenia salón de fiesta y la habitación de su hija Manuelita daba a la actual Av. Libertador.

El dormitorio de Rosas miraba al río. Su habitación tenia una cama de bronce, un armario en la pared, sobre la estufa un gran espejo. En el centro de la habitación su escritorio y dos chifoniers de caoba.
El salón de recibo estaba al oeste, y en él abundaban los espejos y los muebles de caoba.

En la parte sur había una capillita. Los pisos eran de baldosas y los cielos rasos de madera pintada de blanco, el alumbrado se hacia con lámparas de aceite.

En los amplios jardines y parques se podían ver avestruces, teros, gavilanes y pájaros de hermoso plumaje.

Le arreglaron y rellenaron los intransitables caminos de entrada y los laterales cubriéndolos con conchillas blancas, llamado «macadón de conchillas», que daba solidez y durabilidad.

Mediante la canalización de un arroyo que circulaba en línea recta hacia el Río de la Plata, se creé un estanque. Este será el primer lago artificial de la ciudad, de 100 varas de largo. De libre acceso, era una de las atracciones de Palermo.

Después de la caída de Rosas

Después de la caída de Rosas en la batalla de Caseros, el General Urquiza, a cargo del Gobierno de la Confederación, se instala en Palermo de San Benito.

La casa de Rosas

Las obras primarias de acondicionamiento del terreno deben haber comenzado hacia mediados de 1837 y podríamos decir que estarían bastante terminadas hacia 1840. Fue necesario levantar el nivel del terreno, terraplenar, excavar canales, limpiar y desmontar, preparar y fertilizar el suelo, trazar y pavimentar caminos y drenar acumulaciones de agua, hacer puentes; todo ello erauna obra de dimensión hasta ese momento desconocida. Todo fue realizado con capitales propios y la intervención de una enorme cantidad de mano de obra.

La idea general del trazado de la quinta partió del esquema vial pre existenteteniendo en cuenta los callejones entre quintas, los arroyos, zanjones, ranchos, así como de la ubicación y forma de la casa Núñez-Hornung-Holterhoff, a partir de la cual se construirá el Caserón. El diseño del gran Camino de Palermo para el acceso, al igual que las obras del paisaje, ya dijimos, creemos que fue planeado por Nicolás Descalzi pese a la falta de planos —seguramente fue Miguel Cabrera el ejecutor de los trabajos- en base a algunos pocos documentos. Según un testimonio de Descalzi dado el 27 de marzo de 1852: “como ingeniero fui llamado por Don Juan Manuel de Rosas para dirigir todoslos planes del Camino de Palermo y todas sus plantaciones, que con este motivo le consta que de todo lo que se le daba cuenta a Rosas, pues así lo tenía ordenado, y que el terreno de que se tenía que hacer, uno para el camino en aquella parte está más angosto por habérsele así ordenado por Rosas, para no perjudicar la posesión de Cabrera (…) que en todos los planos que le mandabaformar de los terrenos de Palermo siempre aparecía en ellos designada la posesión de Cabrera”.
Estos documentos del Archivo General de la Nación es de excepcional importancia y casi único a la fecha, ya que no sólo los señala a Descalzi y a Cabrera ensus papeles, sino que también habla claramente de “todos los planos que le mandaba formar de los terrenos”, indicando que Rosas sí exigía planos aunque ninguno de ellos ha sido hallado hasta el momento.

TIEMPOS

La casa de Rosas tuvo, a partir de allá, diferentes usos: Colegio Militar entre 1870 y 1892, Escuela Naval, Regimiento 1 de Artillería, Tiro Federal y Cuarteles de la Guardia de Seguridad.

El 25 de junio de 1874, se promulga la ley que da origen al Parque Tres de Febrero, el cual fue inaugurado por Sarmiento el 11 de noviembre de 1875. El Presidente Roca ordena dinamitar la casa el 3 de febrero de 1899.
Se cree que los portones de entrada al parque eran los mismos que estaban en la casa de Rosas. Estos portones fueron demolidos en 1917.

Solo queda, como testigo, una de las puertas de acceso al parque, que se puede observar hoy delante del zoolígico de la ciudad de Buenos Aires.

En 1999 se erige el monumento ecuestre evocando a Juan Manuel de Rosas, obra del escultor Ricardo Dalla Lasta.

Hoy son los llamados Bosques de Palermo

Lo que hoy son los llamados Bosques de Palermo, uno de los parques más conocidos del continente, tuvieron su origen en una obra de gran escala que hizo Juan Manuel de Rosas y sus arquitectos e ingenieros. A lo largo de más de diez años, adquirió masivamente tierra de ese sector abandonado hasta ese entonces y los transformó en el primer parque del país.
Nunca nadie había intentado siquiera a escala doméstica una obra de ese tipo. Para ello hizo rellenos de tierra, lagos, canales, estanques, áreas de flores, de cultivos, caminos y hasta un estanque artificial en que circulaba un pequeño barco, mientras que los paseantes veían el paisaje desde puentes y bancos de mármol. Era privado pero a la vez público porque aún no existía otra manera de serlo.

En el centro de todo estaba el Caserón, una obra también de gran escala, palaciega, decorada con lujo y como se describe en base a documentos de su tiempo, lo mejor que se podía tener en Buenos Aires.

Buenos Aires ese primer parque argentino

La vida doméstica estaba claramente organizada, con rituales, fiestas, eventos y hasta un barco transformado en salón de bailes y para tomar el té. La historia de ese primer parque argentino y sus vicisitudes para llegar hasta los grandes trabajos de Sarmiento para su preservación y lograr transformarlo en lo que es hoy.

La estructura física de Palermo refleja esas ideas y sus cambios, las marchas y contramarchas, las decisiones intelectuales y políticas, muchas incluso resueltas con muertos, armas y guerras, porque narrar los años de la historia de Palermo es también contar sangre de todos los bandos.
El parque refleja la manera en que se decidía el control de la población en una ciudad que crecía y cambiaba más rápido de lo que podían manejar sus clases dirigentes; es también una larga historia de luchas por la democracia y de las formas en que ésta puede ser manipulada, o dejada de lado.

Av. del Libertador

Si lo recorremos hoy, en el centro de su sección antigua (y nos abstraemos de los automóviles), hay cuatro monumentos interconectados visual y físicamente por las avenidas de hoy: el mayor y quizás el más grande de la ciudad es el Monumento “La Carta Magna y las Cuatro Regiones Argentinas” (mal llamado De los Españoles) que fuera donado por España en 1910 para el primer centenario de la Revolución de Mayo. Obra espectacular del Modernisme catalán, diseñada por Agustín Querol, forma un rond-point de gran belleza en el cruce de dos avenidas monumentales; en dos de las esquinas de ese cruce se encuentran las esculturas de Domingo Faustino Sarmiento (obra de Auguste Rodin) y de Juan Manuel de Rosas (obra de Ricardo Dama Lasta), colocadas en sitios muy especiales y sobre restos de arquitecturas antiguas demolidas que les sirven a ambos de basamento.

Estos dos homenajeados fueron quienes hicieron Palermo, uno primero sobre la nada y el otro después deshaciendo material e ideológicamente lo preexistente hasta que nada quedara en la memoria, para arrancar de nuevo dejando la mayor parte sin tocar.

Simbólicamente Palermo: Juan Manuel, Justo José y Domingo Faustino.

Hoy, simbólicamente siguen enfrentados en el mármol señalándose el uno al otro. Y sobre la misma avenida, con la espada desenvainada hacia el lugar donde estaba el Caserón, se levanta otro enorme monumento de granito rojo y bronce fundido de los cañones usados por quien, en su homenaje, fue erigido: Justo José de Urquiza (obra de Renzo Baldi y Héctor Rocha). Urquiza derrocó a Rosas en 1852 haciéndole abandonar Palermo, para quedarse él viviendo allí por siete meses.

Sarmiento, que había formado parte como boletinero del llamado Ejército Grande, fue echado por su propio jefe en la primer semana. No debió gustarle que poco después Urquiza iniciara la construcción de su propia casa a  imitación de aquella, aunque modernizada, de la de quien acababan de destronar. Sarmiento había hecho política, pero se había equivocado en grande como urbanista y le llevó el resto de su vida modificar o desdibujar los errores que difundió masivamente.

Este juego colosal de figuras esculpidas en mármol, granito y bronce rondando alrededor de una descomunal y blanca alegoría independentista, y de lo que para cada uno de ellos significaba, no es casual y sintetiza la historia del espacio público más significativo de la ciudad.

EL terreno llegaba al rio

La gran discusión de esa época -que siguió por siglos- fue si se medían lassuertes o terrenos desde el borde del agua o desde la barranca. Esto no era cosasimple ya que el acceso al río era preciado y, con los años, serían las tierras máscodiciadas de la ciudad. En 1792 el agrimensor Manuel Ozores fijó definitivamente el límite de las propiedades privadas que coincidía con la barranca, esdecir el límite superior, por lo que el bañado que se extendía frente a las chacras no podía pertenecer a ningún particular  ya que era realengo -es decir quele pertenecía al Rey-, y se extendía por siete kilómetros desde la Recoleta a Vicente López.

Juan de Garay: Los ex vecinos de Juan Manuel

Del grupo de los primeros pobladores que recibieron suertes por Juan de Garay, varios se beneficiaron con lo que serían los futuros terrenos de Rosas. Los bañados de Palermo incluirían lo que originalmente fueron los extremos al río de las suertes de chacras séptima a la decimosexta, correspondiendo ellas a Miguel Gómez, Gerónimo Pérez, Juan de Basualdo, Diego de la Barrieta, Víctor Casco de Mendoza, Pedro Luis, Pedro Fernández, Pedro Franco, Alonso Gómez y Esteban Alegre. El primer poblador que intentó dar utilidad a estos terrenos fue el capitán Doménico, quien los heredó de su suegro Miguel Gómez y adquirió varias chacras contiguas iniciando el cultivo de vides, higueras, membrillos,

¿Qué es el rojo punzó?

El rojo punzó es un color rojo intenso, como encendido. La palabra punzó proviene del latín puniceus, que refiere al color rojo escarlata, color del paludamentum o manto que vestían los generales romanos. En francés se lo denomina ponceau. El Diccionario Universal de Antoine Furetière, publicado en Rotterdam en 1690, dice al respecto: “Punzó (Ponceau) significa también un color rojo muy oscuro. La cinta más cara es la cinta punzó (ponceau), teñida del color del fuego. Se le ha dado ese nombre por la flor de la punzó (ponceau) o amapola, que es muy roja”.

Casi un siglo más tarde, en 1788 el Diccionario castellano que publica en Madrid Esteban Terreros y Pando decía del rojo punzó: “Es un color de fuego muy vivo”. En sus Apuntamientos para la historia natural de los páxaros del Paragüay y Río de la Plata publicados en 1802, Félix de Azara -naturalista español- identificaba a las habías rojas, una suerte de zorzales de cejas de color punzó, “el más bello, encendido y puro que pueda verse”, que habitaban las tierras del Paraguay.

Para 1925 encontramos en el Gran diccionario de la lengua castellana, de Aniceto de Pagés, una alusión al rojo punzó ya como un adjetivo rioplatense: “Punzó. (del fr. Ponceau, amapola silvestre y su color): m. color rojo muy vivo. -Punzó adj. Riopl. De color de amapola”.

¿Cómo se obtenía este color?

A principios del siglo XVII químicos holandeses comenzaron a producir diferentes variedades de tintes rojos para el teñido de telas. Así, Cornelis Drebbel crea un rojo que combinaba la cochinilla con el estaño. El monopolio de este colorante era mexicano. La cochinilla se usaba para teñir uniformes militares, así como para las telas de los aristócratas y las élites urbanas. Los rojos escarlata ganaron popularidad en la corte francesa de Luis XIV y se usaban también en los gobelinos en París. Para fines del siglo XVIII y principios del XIX se siguió comerciando la cochinilla mexicana, aunque de a poco fue mermando su presencia. Para 1820 se comenzó a consumir mayormente la de Guatemala y Canarias.

¿Qué es la cochinilla?

La cochinilla (Coccus cacti o Dactylopius coccus, Dactilopius confusus u Opuntia exalta, de acuerdo a las diferentes regiones donde se criaba) es un insecto de origen americano que vive en los nopales y, procesado, brinda un color rojo intenso. Llamada nochetzli en tiempos prehispánicos, esta especie recibe también el nombre de grana o grana fina. Provenía de varias regiones de México y Centroamérica (Guatemala y Honduras), siendo la más valiosa la de Oaxaca. En Sudamérica se criaba en zonas de Ecuador, Venezuela, Perú y Brasil. Dentro de Argentina, en la provincia de Tucumán.

Hacia principios del siglo XIX, el naturalista bohemio Tadeo Haenke (1751-1817) destacaba, en la sección “Comercio e Industria” del Telégrafo Mercantil, su aprovechamiento para el Río de la Plata y alertaba acerca de los beneficios que su adquisición podía traer a la región. Junto con el uso que le daban los pintores, fue sumamente importante el que le dio la industria pañera a esta especie tributaria.

Hallan un metro de cadena que sería de las que bloquearon el Paraná en la Vuelta de Obligado.

09/08/2020 SAN PEDRO

De más de un metro de longitud, “es el segmento de cadena más largo encontrado” de la Batalla

El descubrimiento comenzará a ser analizado científicamente desde este lunes como parte de la Investigación Interdisciplinaria acerca de la Batalla que ya lleva dos décadas trabajando en el lugar.

Siete eslabones enlazados que “probablemente formaban parte de las cadenas que cortaron el río” Paraná para impedir el paso de la flota anglofrancesa en la Batalla de la Vuelta de Obligado de 1845, fue descubierta por un pescador a “unos 50 metros del mogote” que sujetaba estas defensas, en lo que constituye el “primer hallazgo in situ” de este tipo de restos, según el arqueólogo Mariano Ramos, a cargo de las investigaciones.

El descubrimiento -que fue favorecido por la bajante histórica que experimenta el Paraná- comenzará a ser analizado científicamente desde mañana como parte de la Investigación Interdisciplinaria acerca de la Batalla de la Vuelta de Obligado que lleva 20 años trabajando en el sitio, bajo la coordinación de Ramos.

De más de un metro de longitud, “es el segmento de cadena más largo encontrado” de los varios que se han atribuido a la Batalla de la Vuelta de Obligado, explicó Ramos

“Pero además está en el lugar indicado, semienterrado en el borde del agua y a 50 metros de la reconstrucción del mogote original, con lo cual no se pierde la referencia contextual”, dijo.

Es que en 2013 otro pescador ya había encontrado seis eslabones que hacen un total de 70 centímetros y un grillete, pero “no teníamos la referencia exacta” del lugar donde habían sido extraído, “y podían ser otra cosa”.

“En ese caso, además, no se pudo establecer si la cadena fue de las utilizadas en la batalla, porque el tipo de tecnología a la que corresponde, recién estaba apareciendo para 1845”, explicó.

El nuevo fragmento fue encontrado el pasado martes por el pescador Jorge López cuando amarraba su embarcación en la playa y vio lo que parecía ser una antigua cadena. Al tirar de ella quedaron al descubierto nuevos eslabones hasta que el peso del sedimento bajo el cual está enterrado uno de sus extremos, hizo imposible seguir la tarea.

“Me siento re emocionado con el hallazgo”, dijo López al semanario La Opinión de San Pedro.

Ramos, por su parte, destacó “la importancia del hallazgo y de la conciencia ciudadana del pescador, que inmediatamente dio aviso a la Prefectura” para que se resguarde el lugar.

El arqueólogo explicó que la cadena fue encontrada en el borde del agua y no descartó que puedan encontrarse un total de 50 metros de cadenas enterradas debajo del sedimento y cubriendo igual distancia que separa los eslabones dejados al descubierto por la bajante del Paraná, con el mogote al cual habría estaba sujeto el otro extremo.

“Hipotéticamente formarían parte del sistema de corte del río, pero lo vamos a poder confirmar a partir de mañana cuando evaluemos por primera vez el lugar y lo confrontemos con esta hipótesis”, dijo.

Para ello se va a estudiar “la distribución general de los objetos arqueológicos que forman parte de una estructura”, contrastándolo con el famoso plano de la batalla dibujado por el capitán inglés Sullivan, que da cuenta de la posición de las naves a las 12 del mediodía del 20 de noviembre.

También se analizará “la tecnología de confección de las cadenas” mediante un análisis visual y de laboratorio para “poder datarlas”.

“En esa época, los eslabones se hacían uno por uno con hierro fundido vertido sobre moldes y cada eslabón se reforzaba con determinado tipo de uniones: en algunos casos te encontrás con un travesaño en el medio que se conoce como contrete -que impedía que la cadena se aplastara por el peso- y no constituía una sola pieza con el eslabón, sino que se le unía por una actividad de herrería”, explicó.

Se conoce como combate de la Vuelta de Obligado a la batalla terrestre y naval librada en 1845 entre la Confederación Argentina y una alianza anglofrancesa, que se conmemora cada 20 de noviembre como «Día de la Soberanía Nacional».

El trabajo de campo realizado en este yacimiento por el programa de Arqueología, Historia y Estudios Interdisciplinarios de la Universidad de Luján que dirige Ramos ha permitido determinar la ubicación de la mayoría de las «estructuras militares» defensivas montadas por orden del comandante Lucio Mansilla en la costa derecha del Río Paraná.

Así, ha podido establecerse dónde estaban tres de las cuatro baterías de cañones, el campamento, el hospital de campaña, el terraplén, el depósito de municiones y «uno de los mogotes de tierra y hierro donde se engancharon las tres hileras de cadenas montadas sobre 24 barcazas» con las que se intentó impedir que la flota enemiga remontara el Paraná.

El origen de este enfrentamiento -el primero de los que conforman la «Guerra del Paraná» (1845-1846)-, hay que buscarlo en la decisión del gobernador bonaerense Juan Manuel de Rosas de prohibir la libre navegación de los ríos interiores a todo país extranjero, lo que generó inmediata reacción de las potencias europeas.

Tras el fracaso de la vía diplomática, «una flota anglofrancesa compuesta por 11 barcos de guerra y 100 barcos mercantes» ingresó al Paraná y fue interceptada por las tropas confederadas a la altura de la Vuelta de Obligado, a 18 kilómetros de San Pedro.

Confirmar que se trata de parte de las cadenas de esta gesta, “sería una buena manera de coronar 20 años de investigaciones” y el arqueólogo es de la idea de “dejarlas en el lugar y, en lo posible, exhibirlas como parte del sitio arqueológico para que la puede observar la población que lo visite”.

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