Astor Piazzolla reabrió el Teatro Colón con su Tango.

Tras un año, el máximo coliseo argentino volvió a la actividad presencial con un programa que apenas superó los 90 minutos y sirvió para apreciar algunas de las dimensiones sonoras del artista nacido el 11 de marzo de 1921.




El concierto que inauguró el homenaje al centenario de Astor Piazzolla en el Teatro Colón. El bandoneonista de 77 años y más de cuatro décadas radicado en Francia, fue parte del notable elenco reunido bajo el título «Piazzolla Sinfónico» que también incluyó a la Orquesta Estable del Teatro Colón dirigida por Luis Gorelik, a otros dos solistas, César Angeleri en guitarra y Juan Pablo Navarro en contrabajo, y al Quinteto Diego Schissi.

El inicio del concierto en el que la Orquesta Estable ofrendó la «Obertura Tanguera», de Esteban Benzecry, y el «Homenaje a Astor Piazzolla», compuesto por Beatriz Lockhart.

Siguidamente el quinteto del pianista Diego Schissi, que completa su formación con el citado contrabajista Juan Pablo Navarro y con Santiago Segret en bandoneón, Guillermo Rubino en violín e Ismael Grossman en guitarra, ejecutó su delicada obra propia «Astor de pibe».

Seguidamente el bandoneonista Juan José Mosalini, el guitarrista César Angeleri y el pianista Nicolás Guerschberg, junto a quienes se mantuvo Navarro.

Allí y en uno de los momentos culminantes de la velada se escuchó «Tristezas de un Doble A», de Piazzolla, todo un alegato acerca de la maravillosa respiración tanguera que distingue al carácter vasto y universal repertorio del compositor tributado.

Esa tensión entre el color porteño de la obra de Piazzolla, las disputas con los tradicionalistas del género y las vastas miras del autor capaz de vincularse con otras estéticas como la académica o la jazzera, deben tomarse como una invitación a dejarse atravesar por la belleza, a saltar esas casillas, a gozar con ese cóctel capaz de embriagar con su melancólica enjundia.

Los extraordinarios músicos populares encabezaron luego el «Doble concierto para bandoneón, guitarra y cuerdas» y el cierre, exclusivamente a cargo de la Orquesta, siguió con Piazzolla y sus «Tres movimientos tanguísticos porteños», en un programa que apenas superó los 90 minutos y sirvió para apreciar algunas de las dimensiones sonoras del artista nacido el 11 de marzo de 1921 en Mar del Plata.