Otra vez sopa: el FMI vuelve a meterse en la campaña electoral argentina
Cada vez que Argentina pidió prestado al Fondo Monetario Internacional, terminó con la economía patas para arriba. Hoy, el organismo vuelve a aparecer en escena, con guiños públicos que parecen redactados por un publicista libertario.
Georgieva insta a los argentinos a votar a Milei en las elecciones legislativas de octubre. Ustedes eran muy chicos, pero en 2019 el FMI también le prestó un fangote de guita al país para que el gobierno de Macri ganara las elecciones. pic.twitter.com/v0Mov8AdCa
— Nano Levoratto (@nanolevoratto) April 24, 2025
Desde 1958, cada vez que el FMI desembarcó en la Argentina, el final fue más parecido a un temblor que a un rescate. De De la Rúa a Macri, de Alfonsín a Menem, pasando por el presente, el patrón se repite: deuda, ajuste, crisis, fuga. En medio del proceso electoral de 2025, el Fondo vuelve a hablar —y parece que lo hace como si fuera jefe de campaña de Javier Milei.
El Fondo: un viejo conocido con mala reputación
Marcelo Trovato postea hoy estos 10 minutos de Plata Dulce, que relata perfectamente el delirio económico argentino del año 1980. Que todo el Foro lo vea, porque hoy es exactamente, pero exactamente igual. pic.twitter.com/uaCChGCtJg
— Carlos Maslatón (@CarlosMaslaton) April 24, 2025
El Fondo Monetario Internacional (FMI) tiene una relación de amor asimétrico con Argentina. Mientras desde Washington insisten en que vienen a “ayudar”, los argentinos sabemos que cuando el Fondo aparece, no es señal de auxilio: es anuncio de tormenta. Como diría un paisano: “donde pone la firma el FMI, florecen los tarifazos y se secan los salarios”.
Con préstamos condicionados, recetas de ajuste fiscal y reformas estructurales que parecen calcadas desde 1976, el FMI ha sido protagonista —y a veces director— de las principales crisis económicas del país.
Datos duros: las deudas que matan
Como anticipé, el acuerdo con FMI es 100% político, no económico y gorila. El FMI se afilió a LLA e hizo una alianza con el gobierno de @JMilei a expensas de + impuestos futuros de todos para bajar con magia negra al dólar transitoriamente. TE LO DICEN . pic.twitter.com/UItQOsvuwe
— Diego Giacomini (@GiacoDiego) April 24, 2025
- 1976: El gobierno de la dictadura militar toma deuda con el FMI. En seis años, la deuda externa pasa de USD 7.000 millones a más de USD 45.000 millones. El ajuste cae sobre los trabajadores y se estatizan deudas privadas.
- 1983-1989 (Alfonsín): En plena hiperinflación, el gobierno radical firmó con el FMI. A cambio, congelamiento salarial, recorte en gasto social y el Plan Austral, que terminó en fracaso total.
- 1998-2001 (De la Rúa – Cavallo): El “blindaje” del FMI fue de USD 40.000 millones. La receta: ajuste fiscal, flexibilización laboral, y más deuda. El resultado: default, corralito, cinco presidentes en una semana.
- 2018 (Macri): El préstamo más grande de la historia del FMI: USD 57.000 millones (se giraron 44.000). Se devaluó el peso, explotó la inflación y volvió el FMI como “salvador” de un gobierno que no pudo reelegirse.
- 2022-2025 (Fernández-Massa-Milei): La renegociación fue solo un parche. El gobierno de Javier Milei asume en diciembre de 2023 y profundiza el ajuste exigido por el Fondo: liberalización cambiaria, licuación de jubilaciones, despidos masivos. Hoy, en pleno año electoral, el FMI aplaude el rumbo y da entrevistas que parecen gacetillas del oficialismo.
Opiniones cruzadas: ¿neutralidad o campaña?
La directora del FMI, Kristalina Georgieva, afirmó en las últimas horas:
“Argentina ha demostrado que esta vez es diferente”.
“Hay determinación para poner la economía en un camino sólido”.
Una frase que, más que declaración técnica, suena a eslogan de campaña. ¿Casualidad? ¿Ingenuidad? ¿O campaña encubierta?
Para algunos economistas, como Luis Secco, esto marca una línea clara: «el FMI tampoco puede decir otra cosa, ya está jugado». Pero otros, como Alejandro Kowalewski, fueron más duros:
“El FMI hace campaña para Milei y la crueldad”.
Desde la izquierda hasta sectores del peronismo, pasando por economistas independientes, se repite la acusación: el FMI no es neutral. Viene a poner orden, sí, pero a costa de la soberanía política, la justicia social y la estabilidad interna.
La comparación internacional: ¿quién pide plata al Fondo?
Lo decía el usuario @javicaches en redes:
“Por esto solo países golpeados por guerras como Irak, Ucrania o Armenia acudieron al Fondo en años recientes: porque el préstamo viene con condicionalidades y el FMI se mete en la política doméstica”.
Y no es mentira. Hoy, el FMI es el último recurso para países en crisis extrema. Su sello no es un certificado de seriedad, sino un cartel de “estado en terapia intensiva”. Entonces, ¿por qué Argentina insiste en acudir a él cada vez que se incendia?
Milei y el Fondo: una luna de miel peligrosa
El gobierno actual ha cumplido con los manuales del FMI: superávit fiscal (a costa de las jubilaciones y las provincias), recorte brutal del gasto público, y una libertad de mercado que favorece a los grandes capitales financieros. El Fondo aplaude. Pero en la calle, se sufre.
En paralelo, el dólar sube, los salarios caen, y la pobreza se estanca en niveles alarmantes. Mientras tanto, el Fondo dice que “hay una oportunidad”, como si los muertos de hambre pudieran esperar.
¿Quién gobierna?
Acá está el dilema profundo: ¿quién define el rumbo del país? ¿El pueblo a través de sus representantes, o un organismo multilateral con sede a miles de kilómetros?
¿Puede una nación hablar de “soberanía” cuando las metas fiscales se ajustan en función de un Excel que llega por mail desde Washington?
La intromisión del FMI en la política argentina no es nueva, pero sigue siendo una tragedia cíclica. Y como dijo alguien en Twitter: “Esto termina como siempre: con deuda, con ajuste, con represión… y con un argentino pagando los platos rotos”.
