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El PRO, quebrado y pintado de violeta. La cremación del partido amarillo

La derrota en la provincia de Buenos Aires no solo dejó herido de muerte al proyecto libertario: también sepultó al PRO, que se metió en el féretro violeta de Milei y Karina para terminar quebrado y expuesto. Cristian Ritondo, Diego Santilli y Giúdice volvieron cagados a palos por el peronismo, como egresados que entraron a la fiesta con ropita cheta y salieron descalzos en medio de los golpes de realidad.

La escena barrial se cuenta sola: en la previa, Jorge Macri les había advertido “ojo, van a terminar garchados”. Nadie escuchó. Mauricio Macri, el fundador, eligió mirar desde la tribuna cómo Patricia Bullrich completaba su destino de siempre: la borracha del partido. El resultado fue brutal: Fuerza Patria, con Axel Kicillof al frente, arrasó con el 47% contra el 33% de la alianza PRO-LLA.


La cremación del partido amarillo

El PRO creyó que podía montarse al pony de telgopor libertario. Milei y Karina les ofrecieron lugar en las listas y en la rosca, y los amarillos —hambrientos de poder y sin brújula— aceptaron. El último clavo al cajón lo aplicaron los hermanos Milei: los dejaron pintados de violeta y listos para la cremación política.

Hoy, entre cenizas, suena el teléfono de María Eugenia Vidal. Ella, que había advertido que no se podía regalar un partido entero por una vuelta en pony, aparece ahora como la voz que se “la vio venir”.


El Zoom de la desesperación

Tras la paliza bonaerense, el expresidente Macri reunió a los principales referentes en un Zoom de emergencia. La palabra más repetida fue “preocupación”. Entre murmullos se barajó la idea de convocar a una cumbre el 22 de septiembre con todos los candidatos del PRO para redefinir estrategia de cara a octubre.

Pero el trasfondo es más áspero: el PRO quedó asociado a la derrota libertaria y perdió su marca. Jorge Macri lo sabe: desde la Ciudad resistió el acuerdo con Milei, pero no pudo frenar el abrazo del oso. Hoy, fortalecido por la catástrofe ajena, busca recuperar el liderazgo interno.


Vidas paralelas: los que quedaron afuera

El veto de Karina Milei a Jimena de la Torre, que por pedido de Macri debía integrar la boleta, se leyó como otra humillación. Desde ese lugar, la consejera de la Magistratura pidió dejar atrás la “lógica de la confrontación estéril” y construir una política de desarrollo federal. Nadie en la calle cree que Karina y Javier puedan ofrecer eso.

Mientras tanto, en el PRO crecen las diferencias internas: algunos quieren reconstruir Juntos por el Cambio sin Milei, otros insisten en sostener el acuerdo hasta octubre aunque los lleve al abismo.


La herencia envenenada

El pacto con los libertarios no solo destrozó la identidad del PRO, también aceleró su implosión. En el primer test parlamentario, La Libertad Avanza los dejó sin apoyo para tratar la deuda del subte F en la Legislatura porteña. El mensaje fue claro: ni socios ni amigos, apenas convidados de piedra.

En paralelo, el escándalo de coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad —con Karina Milei en el centro— hizo añicos cualquier ilusión de pureza republicana. ¿Cómo sostener un discurso contra la corrupción abrazados a la familia Milei?


Conclusión: ¿autodestrucción garantizada?

El PRO, que supo gobernar la Nación, la Ciudad y la Provincia, se convirtió en comparsa de un experimento libertario en retirada. Ritondo, Santilli y compañía pagaron el precio de la soberbia: entrar a la fiesta de egresados vestidos de gala y salir revoleados al baldío.

La pregunta es inevitable: ¿terminará el PRO de autodestruirse en su alianza con Milei o logrará resucitar bajo el ala de Vidal y Jorge Macri?


Fuente exclusiva: Palermo Online Noticias

¿Y vos qué opinás? ¿El PRO todavía tiene margen para reinventarse o ya se metió solo en el crematorio político? Escribinos a lectores@palermonline.com.ar y sumate al debate.