El Malbec, el vino elegido por los argentinos.

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Esta cepa es la más requerida a la hora de hablar de tintos, no sólo por su sabor único sino por su maridaje especial con carnes y pastas. Por qué los Malbec nacionales son los mejores del mundo. Conozca las actividades por la Semana Internacional del Malbec

Elegir el vino ideal para una velada romántica, una cena con amigos o una reunión familiar puede presentarse, a priori, como un problema importante a resolver. Pero, en general, después de mucho pensar siempre se llega a la misma conclusión: ¡echar mano a un buen Malbec nunca falla!

Son muchas las encuestas a nivel nacional que lo posicionan como la cepa más elegida por los argentinos, no sólo porque es una excelente compañera de carnes y pastas –platos también de primer gusto nacional- sino por la calidad de los exponentes que se encuentran en el país. Enólogos de todo el mundo lo confirman.

“Es la cepa que se adaptó con más amabilidad en nuestro país, y sorprendió al mundo. Es versátil y acompaña gran variedad de platos autóctonos, sobre todo nuestras afamadas carnes. Sus notas y aromas a frutas rojas, con algo floral en los vinos jóvenes, conforman un buen maridaje para nuestras comidas”, explica la licenciada María Fernanda Di Tomaso, sommelier y consultora de bodegas argentinas.

Vinos de aquí, vinos de allá

Según señala la especialista, la principal diferencia entre el Malbec nacional y el extranjero se encuentra “en la frutosidad y en la acidez”. “Nuestros vinos destacan la fruta por sobre todas las cualidades; su volumen en boca y su frescura hacen la diferencia y, por sobre todas las cosas, la acidez exacta, que hacen de ellos vinos frescos”, agrega.

Con respecto a la producción, no existen marcados contrastes. Di Tomaso opina que “el Malbec se expresa genuinamente en la Argentina. No existen diferentes técnicas de elaboración aquí o en el extranjero, la diferencia es el uso que se le dá”. En ese sentido, añade que “en los vinos del Viejo Mundo, el Malbec no es reconocido como varietal, sino como denominación de origen. Además, la acidez de los vinos europeros es mayor por lo que saben diferente al paladar. Poseen otros tipos de notas en nariz y boca, debido al diferente terroir, por lo que un Malbec argentino expresa frutosidad y mineralidad de la tierra, en cambio uno en Francia tiene un volumen menor en boca y notas terrosas y mucho aroma terciario”.

Cuyo, tierra del buen vino

“La vid es una planta que necesita una humedad bastante medida. Es por ello que a los pies de los Andes se expresan los mejores exponentes”, explica la sommelier. El suelo donde se cultive debe ser arcilloso-pedregoso, poco profundo, sobre un subsuelo de cantos rodados que permitan un excelente drenaje; el clima, soleado, con días cálidos y noches frescas. Esto favorece el buen desarrollo de los taninos robustos y del intenso color del Malbec. Y estas características sólo se encuentran junto a la Cordillera.

“Pero no debemos olvidarnos –señala Di Tomaso- de las técnicas en el manejo del viñedo que el winemaker va realizando después de cada cosecha: la poda, la densidad que maneja por planta, el correspondiente raleo y la orientación del viñedo para que se produzca una maduración pareja del fruto. Todo ello, junto al clima, el riego y la calidad del suelo va a brindar un producto de excelente calidad”.

El Malbec argentino se cultiva en todo el oasis vitivinícola, a lo largo del cordón cordillerano, como así también en el Valle de Río Negro; pero el ecosistema de Mendoza es el paraíso del Malbec. La llamada “Primera Zona” (Maipú, Lujan de Cuyo), San Rafael y el Valle de Uco ofrecen algunos de los más reconocidos a nivel nacional e internacional.

Comer con Malbec

El Malbec es el vino preferido por los argentinos no sólo por su eximia calidad y sabor, sino porque es muy buen compañero de las comidas más típicas del país: carnes y pastas. Según explica Di Tomaso, “los Malbec jóvenes maridan excelentemente con quesos semiduros, carnes grilladas, pastas con salsa filetto, entre otros. Un Malbec con un ligero paso por roble (alrededor de 3 meses), con un plato con matices de sabores como risotto de hongos o un cordero patagónico. Y un gran Malbec, con una crianza mayor en barrica, ya me animo a acompañarlo con una carne de caza al horno con papas andinas, o con ravioles de cordero”.

Asesoró: Lic. María Fernanda Di Tomaso, sommelier y consultora de bodegas argentinas, 7 años trabajando en el mercado interno para bodegas boutique, capacitación a restaurantes, degustaciones y catas privadas.

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