Heroes invisibles.

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HEROES INVISIBLES

Por Mariano Andrés Reissian

La Ciudad amaneció de luto. Hoy la desidia se cobró una nueva víctima. Cinthia Choque, Agente de Control de Transito de la Ciudad y madre de dos pequeños niños nos entregó su vida por una noble tarea; cuidar de la nuestra.

Esta madrugada Cinthia había sido afectada junto con un grupo de compañeros a un retén de alcoholemia en una de las avenidas mas transitadas de la Ciudad, Figueroa Alcorta.

Mientras la mayoría de nosotros descansábamos y otros se entregaban de lleno a las mieles de la noche porteña, ella estaba allí haciendo honor a su función de servidora pública. Excelsa labor que no conoce de frío, cansancio ni contingencias climáticas. Función que muchas veces no respetamos ni valoramos debidamente como sociedad.

Cinthia y sus compañeros – uno de los cuales se encuentra luchando por su vida en el Hospital Fernández- son Héroes invisibles. Tan invisibles que para algunos miserables ello implica pasarles por arriba con un auto y apropiarse de su vida en segundos.

Tan invisibles que apenas nos acordamos de que existen cuando suceden hechos trágicos como este, o cuando, ante una multa, descargamos sobre ellos toda nuestra ira por considerarlos responsables de nuestras propias falencias como conductores y en definitiva nuestras carencias como seres humanos.

Sin embargo, la tragedia a la que asistimos hoy no resulta un hecho casual. Es el fiel reflejo de nosotros como sociedad. Si somos como conducimos entonces los argentinos estamos condenados al fracaso. En un tránsito donde la temeridad, imprudencia y descortesía para con el prójimo y en especial el peatón parece ser moneda corriente, no debería sorprendernos demasiado lo ocurrido.

Resta todavía investigar las causas del accidente. Seguramente el alcohol y ese sentimiento de omnipotencia, impunidad y soberbia que invade a buena parte de los argentinos cuando nos colocamos al volante hayan tenido una cuota importante de responsabilidad.

Cinthia ya no está con nosotros, para Santiago Siciliano, su compañero, si logra aferrarse a la vida su historia nunca será igual.

Debemos enfocarnos ahora más que nunca en revertir esta situación, porque de lo contrario la lucha de Cinthia, Santiago y de todos sus compañeros habrá sido en vano. Los funcionarios responsables de las Áreas de Tránsito y Vialidad, Poder Judicial y Legislativo de la Ciudad, también deben estar a la altura de las circunstancias.

Son múltiples las medidas que deviene imperativo tomar para combatir esta verdadera epidemia que es la imprudencia al volante. Resulta necesario por caso jerarquizar aún más la función del agente de Tránsito, garantizando su pleno reconocimiento como servidor público y en la medida que los recursos lo permitan, equiparar su remuneración, capacitación y exigencia a la de un oficial de la Policía de la Ciudad. También aparece como necesario dotarlos a futuro de mayores recursos de movilidad e incrementar su plantel de manera de poder cubrir de manera integral todos los distritos de la Ciudad de Buenos Aires.

Al mismo tiempo, resulta imperativo restituir en forma inmediata a la Policía de la Ciudad las funciones preventivas y sancionatorias en materia de Tránsito con que históricamente contaba el cuerpo que lo precedió, éste la Policía Federal.

Las nuevas tecnologías recientemente incorporadas por la Ciudad tales como cámaras de Alta Definición, Cinturón Digital, reconocimiento facial entre otras, deben ser volcadas a la prevención en materia de Seguridad Vial con el mismo ímpetu, tiempo y dedicación con que se lo hace para prevenir la delincuencia. La Inseguridad mata, pero la imprudencia al volante en Argentina mata mucho más.

Por último, ¿es posible que con las paupérrimas estadísticas que exhibe el país y la Ciudad de Buenos Aires en la materia, todavía no se haya incorporado a la currícula de la Educación Inicial y Media la asignatura “Seguridad Vial”?

Hoy quiero, desde este humilde lugar, rendirle un sentido homenaje a una servidora pública a quien no conozco, pero la siento muy cerca de mí. También a los miles de HEROES INVISIBLES que integran el Cuerpo de Agentes de Tránsito de la Ciudad del cual alguna vez fui parte y que día a día honran con su trabajo a la función pública, cuidando de todos nosotros.
Cinthia entregó su vida por los demás, depende de todos nosotros y en especial de las autoridades de que su ofrenda no haya sido en vano.

error: Te queremos :-) pero no nos copies. estamos trabajando en Palermo desde 1999