Árboles de la Ciudad de Buenos Aires.

Árboles de la Ciudad de Buenos Aires.

Son 36 especies y cada una se elige según el ancho de la vereda donde se va a ubicar. En Buenos Aires hay en total 421.718 ejemplares, de los cuales 367.157 están en las calles. Sólo el Gobierno de la Ciudad puede realizar plantaciones.

En Buenos Aires hay aproximadamente 421.718 árboles, de los cuales 367.157 están en las calles y 54.561 en espacios verdes, según el último censo fitosanitario realizado en 2018.

Árboles de la Ciudad de Buenos Aires.

La variedad de especies que hay en la Ciudad es enorme, pero no mucha gente sabe cuáles son aptas y cuáles no, ni cómo hacer el trámite para pedir la plantación de un árbol. Sólo el Gobierno de la Ciudad, a través de las Comunas puede realizar plantaciones

  Las especies son 36 y están incluidas en el Plan de Arbolado de la Ciudad

Arce tridente (Acer buergerianum). Alcanza 40 cm de diámetro y se adapta a veredas de entre 2,20 y 3,60 metros.
Fresno dorado (Fraxinus excelsior f. aurea). 40 cm y entre 2,20 y 3,60 metros de ancho de vereda.
Crespón (Lagerstroemia indica). 30 cm y entre 2 y 3,60 metros de vereda.
Fotinia (Photinia frazeri). 25 cm, y entre 1,80 y 2,80 metros.
Ciruelo de flor (Prunus cerasifera atropurpurea). 25 cm, y entre 1,80 y 2,80 metros.
Viscote (Acacia visco). 50 cm y 2,80 a 4 metros.
Pata de Buey (Bahuinia candicans). 50 cm y 2,40 a 3,40 metros.
Anacahuita (Blepharocalyx salicifolius). 50 cm y 2,60 a 3,80 metros.
Fresno americano (Fraxinus pennsylvanica). 60 cm y 2,40 a 4 metros.
Ligustro disciplinado (Ligustrum lucidum aureovariegata). 40 cm y 2,40 a 3,60 metros.
Jacaranda (Jacaranda mimosifolia). 70 cm y 3 a 4,60 metros.
Liquidambar (Liquidambar styraciflua). 60 cm y 2,80 a 4 metros.
Tulipanero (Liriodendron tulipifera). 70 cm y 3,20 a 4,40 metros.
Cedro misionero (Cedrella fissilis). 70 cm y 3,20 a 4,40 metros.
• Arce dorado (Acer saccharinum). 70 cm y 3,20 a 4,40 metros.
• Lapacho rosado (Handroanthus impetiginosus). 60 cm y 3 a 4,60 metros.
Plátano (Platanus x acerifolia). 70 cm y 4 a 7,40 metros.
Tilo (Tilia moltkei). 70 cm y 3,80 a 7,40 metros.
• Ibira-pitá (Peltophorum dubium). 80 cm y 4,40 a 7,40 metros.
Tipa (Tipuana tipu). 90 cm y 5 a 7,40 metros.
• Falso castaño (Aesculus hippocastanum). 60 cm y 3,20 a 4,40 metros.
• Pezuña de vaca disciplinada (Bauhinia variegata) 40 cm y 2,40 a 3,20 metros.
Castaño (Castanea sativa). 60 cm y 3,20 a 4,80 metros.
Catalpa (Catalpa bignonioides). 60 cm y 2,80 a 3,80 metros.
• Almez (Celtis australis). 60 cm y 3 a 4 metros.
Arbol de Judas (Cercis siliquastrum). 30 cm y 2 a 3 metros.
Ceibo de Jujuy (Erythrina falcata). 60 cm y 3 a 4 metros.
• Parasol de la china (Firmiana platanifolia). 60 cm y 2,80 a 3,80 metros.
Arbol de oro (Ginkgo biloba). 60 cm y 3 a 4,40 metros.
• Palito dulce (Hovenia dulcis). 50 cm y 3 a 4,20 metros.
Nogal criollo (Juglans australis). 60 cm y 3,20 a 4,40 metros.
Platano Americano (Platanus orientalis). 80 cm y 3,80 a 6,20 metros.
• Lapachillo (Poecilanthe parviflora). 40 cm y 2,40 a 3,60 metros.
Algarrobo blanco (Prosopis alba). 50 cm y 2,80 a 4 metros.
• Roble de Eslavonia (Quercus robur). 70 cm y 3 a 4,80 metros.
• Lapacho amarillo (Tabebuia chrysotricha). 50 cm y 3 y 4,40 metros.
•  Palo Borracho, (Ceiba speciosa) 50 cm y 1 metro y 20 metros.

Eucaliptos en los bosques Palermo.

Árboles Prohibidos de la Ciudad de Buenos Aires

Nispero

El Moral, Árbol de Moras

Naranjo Amargo

Árboles de la Ciudad de Buenos Aires.

La Ciudad de Buenos Aires cuenta con una gran variedad de vegetación que es utilizada en los diferentes espacios verdes de acuerdo a sus características, atributos y aporte de beneficios ambientales; herbáceos, arbustos, árboles exóticos y nativos son los más usados en la city porteña.

Árboles de la Ciudad de Buenos Aires.
Árboles de la Ciudad de Buenos Aires.

Debido a ser un gran complemento de los árboles y el césped las plantas herbáceas y los arbustos son las más elegidas por los paisajistas del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Si son nativas, además, aportan beneficios que favorecen la biodiversidad, son resistentes a plagas y enfermedades, de fácil reposición y bajo consumo de agua.

Algunas de las más utilizadas entre exóticas y nativas son: Euryops (margarita amarilla) y Buxus (boj), Pennisetum latifolium (cola de zorro), Agapanthus (agapanto), Clivias (clivias), Nasellas (stipa), Salvia guaranítica (salvia), Dietes (lirio africano) y Ophiopogon (pasto ingles).

Los árboles de tipo exóticos, aunque no son originarios de nuestro país o región, están bien adaptados al contexto urbano.

Entre estos, los paisajistas mencionan a: Fraxinus (fresnos), Musa paradisíaca (plátano), Tilia platyphyllos (tilo), Lagerstroemia indica (crespón), o Liquidambar styraciflua (liquidámbar).

Los nativos que se fueron incorporando desde las ecorregiones de Buenos Aires a distintos proyectos ya que favorecen la biodiversidad y ofrecen alimento y refugio a diferentes especies de aves e insectos son: Salix humboldtiana (sauce criollo), Ceiba speciosa (palo borracho), Peltophorum dubium (ibirá-pitá) o Jacarandá.

En Buenos Aires hay 421.718 árboles




 
 






Las plantaciones se realizan en el periodo del año permitido

Las plantaciones se realizan en el periodo del año permitido, que varía según el clima (habitualmente de mayo a septiembre). Cuando un vecino genera una solicitud, la Comuna tiene un plazo de 5 días para realizar la plantación, siempre que esté en el período permitido. Si no se la planifica en el sistema para el siguiente.

Para pedir la plantación de un árbol el vecino debe generar una solicitud a través del SUACI (se adjunta instructivo) que centraliza las solicitudes ingresadas por web GCBA; 147 y la app GCBA. El otro canal son las solicitudes OP (que ingresan directamente al sistema de gestión SAP), estas últimas con prioridad de atención.

Las 36 especies que son aptas

Las especies aptas varían según el lugar donde se las va a plantar, principalmente el ancho de la vereda, explica Jorge Amílcar Mario Fiorentino, del Plan de Arbolado. Sobre todo para que las raíces y las copas se puedan adaptar al lugar sin destruir las veredas ni obstruir la visión de las señales de tránsito.

Las especies son 36 y están incluidas en el Plan de Arbolado de la Ciudad. Cada una tiene un nombre vulgar y un nombre científico entre paréntesis. En cada caso se consigna el diámetro medio del tronco adulto (en centímetros) y el mínimo y máximo ancho de vereda (en metros).

Las que no son aptas

En las veredas de Buenos Aires se pueden encontrar otras especies. Algunas figuraron en el listado como aptas pero se las retiró por distintos motivos. Otras, que a veces abundan, nunca estuvieron en el listado.

Por ejemplo, Jacarandá micrantha. «No esta en el listado porque tenemos ya al Jacarandá mimosifolia en el listado principal, que esta muy bien adaptado a nuestra zona y que vamos a tratar de llevarlo a su máxima frecuencia», explica Fiorentino.

También fueron quitados de la lista las siguientes especies:

• Limpiatubos (Callistemum imperialis): «Es un arbusto que invade todo el espacio y crece mucho, es para plazas», dice Fiorentino.
• Arbol de la seda (Albizia julibrizum), «porque tiene un crecimiento muy despatarrado y bajo de copa y pierde todo el tiempo flores y luego las vainas, va bien para plazas».
• Timbó u oreja de negro (Enterolobium contortisiliquum). «Por los frutos y el tamaño final: es muy grande y tiene un sistema radicular que pulveriza las veredas. Va bien en plazas».
• No están permitidas especies con espinas ni frutales

Muchas especies que pueden encontrarse con frecuencia en las veredas de la Ciudad no se adaptan al arbolado viario. La lista incluye: ciprés, roble sedoso, haya, palo borracho, algarrobo blanco, sauce criollo, magnolia, aguaribay, ceibo (el criollo) y ficus. Algunas podrían adaptarse para espacios verdes más grandes.

«La idea es dejarlas y a medida que haya que removerlos, reemplazarlos por alguna que esté en el listado y se adapte al lugar.

Ordenan al Ejecutivo implemente medidas de transparencia y protección del arbolado público.

24 – 02 – 2021

La justicia de primera instancia además ordenó, hasta tanto se cumpla con la implementación de dicho sistema, se suspenda todo tipo de actividad de poda y tala de árboles. 

La justicia de primera instancia además ordenó, hasta tanto se cumpla con la implementación de dicho sistema, se suspenda todo tipo de actividad de poda y tala de árboles

El titular del Juzgado del fuero Contencioso Administrativo, Tributario y de Relaciones de Consumo n.° 13, Guillermo Scheibler, resolvió hacer lugar parcialmente a la acción de amparo y ordenó al Gobierno y a las Comunas de la Ciudad, que: «a. Implemente un sistema informático de acceso libre, gratuito y público que contemple la totalidad de las acciones correspondientes a la gestión del arbolado público, permita seguir la trazabilidad de cada uno de los ejemplares (…) y posibilite a la ciudadanía controlar y verificar en tiempo real el cumplimiento de las previsiones de los artículos 10, 11 y 12 de la ley 3263; b. Unifique o reglamente pautas comunes para el cumplimiento de las previsiones de los artículos 10, 11 y 12 de la ley 3263; c. Finalice y publique en su página oficial de internet de modo fácilmente accesible el Plan Maestro de Arbolado Público de la Ciudad de Buenos Aires (…); d. Actualice, complete y publique en la página oficial de internet de modo fácilmente accesible el censo arbóreo informatizado (…); e. Instrumente las medidas necesarias para dar cumplimiento —de modo público y verificable por la ciudadanía— a los requisitos de capacitación, evaluación y certificación de la idoneidad del personal involucrado en la gestión del arbolado urbano previstos en los artículos 10 y 11 de la ley 3263; f. Diseñe y ejecute un esquema de tareas de conservación en salvaguarda de las plantaciones existentes (…), en el que la poda no resulte la única y exclusiva herramienta de manejo; g. Adopte los recaudos necesarios a fin de comunicar fehacientemente a Comunas y empresas contratistas que las intervenciones que eventualmente resulte necesario efectuar sobre tipas y jacarandás se deberán realizar exclusivamente en los períodos que el Plan Maestro de Arbolado determina para ello». Además, en el segundo punto de su decisorio, ordenó también que «hasta tanto se halla dado íntegro cumplimiento a lo dispuesto en el punto I de este resolutorio, se suspenda todo tipo de actividad de poda y tala de árboles. Solamente podrán realizarse intervenciones en aquellos supuestos excepcionales que no admitan demora por encontrarse comprometidas la seguridad pública, la integridad de bienes o personas o la realización de obras públicas. En tales casos deberán de todos modos publicarse en la página oficial de internet —de modo claro y accesible— los informes técnicos respectivos e imágenes que ilustren detalladamente la situación previa y posterior a la intervención». Todo ello en el marco de la causa «Heras, Claudia contra GCBA y otros sobre amparo – ambiental», Expediente n.° 4570/2017-0.

El magistrado en sus considerandos, recordó que «en 1996, el constituyente se encargó consagrar el derecho a un ambiente sano así como el deber de preservarlo y defenderlo en provecho de las generaciones presentes y futuras (art. 26, CCABA) y puntualizó como uno de los principales fines de la política ambiental de la Ciudad ‘la preservación e incremento de […] las áreas forestadas’ (art. 27, inciso 4, CCABA)». «La hoy vigente ley 3263 reguló diversos aspectos de la gestión del arbolado público y establece la obligación de la Administración de elaborar un Plan Maestro de Arbolado Público, al que deberá ajustarse lo actuado en la materia por parte de órganos estatales o empresas contratistas», completó.

BIÓLOGO ADVIERTE SOBRE EL IMPACTO DEL NEGOCIO INMOBILIARIO EN LA DEGRADACIÓN DEL ARBOLADO PÚBLICO

El biólogo y filósofo del Conicet Guillermo Folguera considera que la política del Gobierno porteño en torno al arbolado forma parte de un entramado de «cuestiones que a veces se presentan como desvinculadas». Y destaca centralmente dos aspectos: uno, que en la Ciudad de Buenos Aires, al igual que en otros puntos del país, «el arbolado no representa ningún tipo de prioridad»; y el otro, que en el distrito capitalino «hay una política sistemática vinculada al negocio inmobiliario, y es importante comprender el vínculo con el extractivismo urbano».

Como parte de ese último punto, Folguera marca el pensar la ciudad en función de grandes edificios, ensanchamiento de avenidas y otras medidas en desmedro del arbolado.

Otra de las variables que suma es «la pérdida del espacio público y la calle como lugar para moverse de un punto al otro, con pérdida del espacio común».

Por último, «la cuestión de clase: cualquier pérdida de espacio verde lo es sobre todo para los sectores más bajos, porque los sectores altos lo tienen garantizado de otras maneras. Es una cuestión de clase muy marcada».

Este combo, que para Folguera se relaciona con los datos recientemente revelados sobre el alto porcentaje de mortandad entre árboles plantados en los últimos años, se vuelve explosivo en un contexto de crisis climática, pero –cuestiona- no se analizan como parte de un mismo fenómeno.

«El incremento de la temperatura no se conecta con qué significa el árbol como agente biológico fundamental para bajar la temperatura y absorber carbono. No hay una comprensión, se buscan salidas ingenieriles o tecnológicas en vez de ecosistémicas. Y en el fondo esto tiene que ver con la ideología de que los espacios públicos no son para vivir sino medios para generar dinero. La vereda o la plaza no están siendo consideradas como lugar de vida», sostiene.

«Los árboles absorben dióxido de carbono, principal causante del calentamiento global, a la vez que liberan oxígeno. Además, son filtros para contaminantes como el monóxido de carbono y los óxidos de nitrógeno, ozono y de sulfuro; aumentan la biodiversidad urbana y contribuyen a la regulación térmica con lo que pueden reducir la necesidad de aire acondicionado en un 30%. Los espacios verdes y el arbolado son una gran herramienta para moderar, amortiguar o mitigar los efectos del cambio climático, convirtiéndose su importancia en un tema de salud pública», plantea la legisladora del Frente de Todos Laura Velasco, quien este año volverá a presentar un proyecto para modificar la Ley 3263 de arbolado público urbano «para que haya mayores controles y cuidados sobre el arbolado de la ciudad y nuevas plantaciones, principalmente en barrios populares donde existe un gran déficit -en villa 20, hay apenas 1 ejemplar cada 80 personas-, entre otras medidas».

Tras la difusión de los relevamientos sobre mortandad de árboles, Velasco presentó la semana pasada un pedido de informes para que el Ejecutivo porteño explique cuántos árboles plantó y cuántos se secaron en Parque Tres de Febrero y Costanera Sur, si existe un diagnóstico sobre los motivos, si esos ejemplares serán reemplazados, qué presupuesto se destina a su manutención, entre otras cuestiones.

UN FALLO JUDICIAL OBLIGA AL GOBIERNO PORTEÑO A INFORMAR A LA CIUDADANÍA SOBRE PODAS Y EXTRACCIONES

El bajo presupuesto destinado al mantenimiento del arbolado, con su correlato en la priorización puesta en la poda y las extracciones, es uno de los ítems señalados como problemáticos por las organizaciones abocadas a la defensa de los árboles porteños, una de las cuales, Basta de Mutilar, incluso llevó el tema a la justicia con resultado a favor.

En septiembre último, la Sala I de la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo y Tributario rechazó las apelaciones de la administración encabezada por Horacio Rodríguez Larreta y dejó firme el fallo de febrero del año pasado del juez Guillermo Scheibler, que ordenaba suspender podas y extracciones de árboles hasta que no se cumpla con lo dispuesto por la Ley 3263, e incluyó un acceso total de la ciudadanía a los datos sobre arbolado y que el tema esté a cargo de personal idóneo.

«Después de la sentencia, el Gobierno de la Ciudad y las juntas no cambiaron su actitud», denuncia María Angélica Di Giacomo, fundadora de la organización Basta de Mutilar Nuestros Árboles.

La activista añade que «lo que sí hicieron –como una manera de que creamos que están cumpliendo- fue lanzar el portal Arbopedia, que no tiene ninguna novedad». El portal fue estrenado a comienzos de este año, podés acceder haciendo click aquí.

«Según la sentencia no podrían tocar un árbol hasta no cumplir lo que dijo el juez: que la información sea accesible a la comunidad, pero no sólo cuántos fresnos hay y demás, sino qué van a hacer con cada ejemplar y por qué. Deberían tener informes sobre cada árbol por talar, extraer, podar, fotos de antes y después. Todo eso debería estar y no está».

Mientras tanto, las prácticas denunciadas siguieron. «No estamos de acuerdo en podar como lo están haciendo. Solo se debería podar si es necesario, porque es una agresión al árbol, los hace más vulnerables, acortan su esperanza de vida y perdemos sus beneficios. Un árbol con tres hojitas no produce los beneficios ambientales de un árbol con todo el follaje», remarca Di Giacomo.

Cuestiona, además, los motivos esgrimidos para justificar las podas: «Inventaron el despeje por luminarias, porque las colocaron sin tener en cuenta el arbolado. Nos dicen que ahorramos con la luz led, pero tenemos que pagar cada poda por luminarias».

Según los datos recabados por Basta de Mutilar a partir de la licitación que adjudicó el mantenimiento del arbolado, «de los 2500 millones de pesos asignados para arbolado de alineación (en veredas) en dos años, el 95% se usa para poda, cortes de raíces y extracciones. Solo 5% para plantación y cero pesos para cuidar lo plantado». Todo esto, en manos de un grupo de pocas empresas –entre ellas, algunas aportantes de campañas del PRO- y con ingresos crecientes en función del aumento de las podas y sus costos por ejemplar. De hecho, el fallo del juez Scheibler citaba un informe de la Auditoría General de la Ciudad que advertía sobre un aumento del 500 por ciento en tres años (de 2012 a 2015) en el negocio de la poda.

«No hay una real política para preservar, plantar y cuidar. Nos estamos quedando sin los beneficios del arbolado. Hay que hacer las cosas de acuerdo a lo que se necesita en este momento para la salud ambiental, psíquica y física de la población», plantea la referenta de Basta de Mutilar, organización que planea hacer durante 2022 una actividad por mes en una plaza de cada comuna, entre otras iniciativas para informar y concientizar. Aunque los planes no siempre son fáciles de cumplir –dice Di Giacomo- porque «la inmediatez de la destrucción cotidiana nos lleva mucho tiempo».

MUTILADOS POR LA ADMINISTRACION DE HORACIO LARRETA


Casi mil árboles plantados por el Gobierno de la Ciudad en Costanera Sur, Parque Tres de Febrero y Paseo del Bajo se secaron en poco más de dos años, un número que representa más del 70 por ciento de los ejemplares puestos allí entre 2019 y 2021.

El relevamiento, realizado y difundido por las organizaciones sociales Basta de Mutilar y Casco Histórico Protege, se suma a denuncias de larga data sobre las políticas de arbolado porteñas, las cuales apuntan a que abundan la tala y la poda, mientras escasea o es nula la manutención, en un marco de crisis climática creciente a nivel global e insuficiencia de espacios verdes a escala local. Desde la administración porteña responden que «hay que esperar» y ver la evolución de esos 947 árboles sin hojas ni brotes.

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